SYLVIA ESCRIBANO
Daniel E. Morales tiene 47 años y pesa más de 200 kilos. Sabe que tiene obesidad mórbida, pero lo que más le preocupa es la enorme protuberancia que hace tres años comenzó a formársele en el abdomen. Desde entonces va de médico en médico y, por el momento, ninguno le ha dicho de qué se trata. Para saberlo hace falta realizarle un TAC, pero la Conselleria de Sanidad todavía no ha encontrado un aparato en el que quepa, debido a su peso y dimensiones.
Un forense lo definió como una masa tumoral de varios kilos que le impide deambular, le dificulta estar sentado o acostado e incluso hacer sus necesidades. En este informe se basó un juez para concederle la incapacidad que le permite cobrar una pensión. Sin embargo, Bienestar Social ya ha anunciado que recurrirá el fallo. "Es incomprensible, pues sólo hay que verme para comprobar que no puedo ni moverme", dice Daniel, quien vive de una ayuda municipal "de 170 euros mensuales sólo durante 6 meses al año". Su hijo, en paro y pagando una hipoteca, le apoya con lo poco que puede y se ha ido a vivir con él para poder echarle una mano en el día a día.
Daniel ya no puede más: "las administraciones se pasan la pelota y mi problema va a más, necesito que me ingresen, me hagan pruebas para que me digan qué tengo y me den una solución; todo va demasiado despacio". Desde marzo y cada día, las enfermeras de su centro de salud, el de Hospital Provincial-El Pla, acuden a curarle las heridas. Sin embargo, las curas apenas le duran dos o tres horas debido al líquido que supuran sus heridas, y el dolor se le hace insoportable. Dormita en su sofá, pues no logra conciliar el sueño. "Mi paciencia se ha agotado, no puedo más y necesito que tomen medidas urgentes conmigo", asevera.
La obesidad le ha acompañado siempre, pero no le ha impedido trabajar como camarero hasta 2005. Fue a principios de 2006 cuando su problema fue a más y notó "que se me descolgaba el abdomen". Entonces comenzó su peregrinaje por las consultas y sigue sin que se haya estudiado su caso para darle un diagnóstico. En mayo de 2008 llegó a la unidad de obesidad mórbida del Hospital de Alicante y de allí le derivaron a su hospital, el de San Juan, para que estudiaran de qué se trata y la posibilidad de operarle.
Para ello, es preciso hacerle un TAC, pero en este centro no disponen de ninguno adecuado para su peso y las dimensiones de su abdomen. "Estamos buscando dónde poder hacérselo en otro centro de la Comunidad. Se está gestionando", aseguran fuentes de Sanidad. Sin embargo, Daniel ya lleva meses esperando.