J. S.
Francisco Camps, el paladín del cambio climático, el presidente autonómico que se fue hasta Oslo a la entrega de los premios Nobel para anunciar al mundo la puesta en marcha en la Comunidad de un parque tecnológico sobre el Cambio Climático, el mismo que se comprometió a crear un Foro de Desarrollo Sostenible en la sede de la Ciudad de las Artes y las Ciencias o anunció una estrategia valenciana contra el cambio climático, parece haber perdido fuelle en su entusiasmo.
Un año después de los grandes anuncios, el presidente del Consell parece estar en las filas de los escépticos contra cambio climático, cada vez más nutridas, y alineadas con las tesis del primo de Rajoy.
Lo cierto es que toda la pasión expresada por el presidente en la lucha por el cambio climático no ha tenido la menor traslación al único sitio donde los buenos deseos y la propaganda dan paso a la gestión política: los presupuestos de la Generalitat.
Presupuesto ajustado
Según datos oficiales interpretados por la propia Generalitat en su proyecto de ley de Presupuestos, la Dirección General para el Cambio Climático, adscrita a la Conselleria de Medio Ambiente, Agua y Urbanismo, dispondrá únicamente de 7,8 millones de euros para "incrementar los controles de la contaminación atmosférica y acústica, el fomento de las tecnologías limpias, el impulso de la educación ambiental, el impulso de la sostenibilidad local en el marco de la Agenda 21 y, por último, la elaboración y desarrollo de la Estrategia Valenciana ante el Cambio Climático".
Más aún, el presupuesto de la conselleria gana solo un 0,2% respecto a 2008, un porcentaje insuficiente para compensar la depreciación provocada por la inflación. Sin embargo, en el balance por programas presupuestarios de Medio Ambiente, el castigo a la lucha contra el cambio climático es todavía más evidente al reconocer la propia conselleria que las partidas para Cambio Climático y Calidad Ambiental han descendido un 15,2%, el mayor dentro del departamento que dirige José Ramón García Antón si se exceptúa el dedicado al agua, otra de las prioridades del Consell.