MANUEL DOPAZO
El plan municipal para la demolición de los cuatro edificios de viviendas municipales situados en las calles Italia, Pintor Aparicio y Pintor Lorenzo Casanova, adosados a la Estación de Autobuses, prevé el desalojo de las 45 familias residentes y de los cuatro locales comerciales en marzo próximo. La actuación municipal incluye el realojo de todos los inquilinos en pisos de alquiler del Patronato Municipal de la Vivienda o en otros concertados.
El objetivo municipal de demoler estas viviendas se anunció hace ya un año pero es ahora cuando el programa de actuación arranca con la creación de una partida municipal de 35.000 euros destinada a costear el importe de los alquileres en viviendas concertadas. El plan se pretende llevar a cabo con el asentimiento de todos los inquilinos, a los que se les concederá otra vivienda en régimen de alquiler.
Así, el plan municipal contempla asignar viviendas municipales del edificio de la plaza de América a ocho familias, pisos de las viviendas municipales de San Blas y del Casco Antiguo a otras 15 y ubicar transitoriamente en viviendas particulares de distintos barrios, como San Blas y Benalúa, a las 22 familias restantes, hasta tanto se disponga de pisos municipales.
Las viviendas se conceden en régimen de alquiler a razón de unos 150 euros al mes. La partida municipal de 35.000 euros tiene como objetivo el pago de la parte del alquiler de las 22 casas privadas que supere los 150 euros. Estos 22 pisos privados se concederán hasta tanto el Patronato de la Vivienda vaya disponiendo de pisos propios, cosa que se calcula que se completará en un año y medio o dos años, aproximadamente. Se da la circunstancia de que la mayoría de inquilinos han venido pagando alquileres de entre 1 y 3 euros, al no haberse actualizado nunca su precio.
En estos edificios hay varios locales pero sólo cuatro de ellos están en uso, entre ellos un bar y un taller de aparatos de aire acondicionado. También con todos ellos se intentará llegar a una cuerdo sin recurrir a la expropiación.
Estas viviendas datan de los años 40 del pasado siglo y se destinaron a funcionarios municipales. Ante su mal estado, el Ayuntamiento quiere ahora demolerlas para habilitar una plaza pública y un aparcamiento subterráneo, para lo cual se ha convocado un concurso de ideas.