M. G.
La "operación Bigastro", en la que hasta el momento se ha detenido al alcalde de la localidad, José Joaquín Moya, al secretario del Ayuntamiento, Antonio Saseta, y a dos empresarios, Manuel N. H. y José P., podría aumentar su nómina de arrestados con al menos un par de personas más una vez concluyan las diligencias de investigación que está llevando a cabo la Guardia Civil.
Mientras tanto, el primer edil de Bigastro y el secretario municipal pasaron ayer su primera noche en los calabozos de la Comandancia de Alicante, donde permanecerán hasta que se decida su puesta a disposición judicial que tiene que producirse hoy o, casi con toda probabilidad, mañana, cuando se cumple el plazo legal para hacerlo. La decisión depende de que concluyan las diligencias, lo que no impide que la investigación continúe hasta que se agoten todas las líneas abiertas.
El regidor ha pasado sus primeras horas en el calabozo "tranquilo pero con signos de preocupación", según ha podido saber este diario, y en compañía del secretario municipal al no haberse ordenado que los detenidos estuvieran aislados.
La Guardia Civil está siguiendo la pista del patrimonio inmobiliario y de las cuentas bancarias del alcalde de Bigastro, que ha sido suspendido culturalmente de militancia en el PSPV. A Moya se le imputan los delitos de cohecho, malversación y contra la ordenación del territorio en relación a la subasta de unas parcelas de zonas verdes para suelo industrial y la contraprestación de uno de los adjudicatarios.