PERE ROSTOLL
La nueva dirección del PSPV actuó con rapidez tras la detención del alcalde de Bigastro, José Joaquín Moya, y ayer por la mañana decretó la suspensión de militancia del histórico dirigente socialista de la Vega Baja así como la apertura de un expediente disciplinario, según confirmaron fuentes de la cúpula del partido. El secretario general del PSPV, Jorge Alarte, y la responsable de Organización, Elena Martín, optaron por mantener la línea dura -en apenas un mes han suspendido de militancia a una decena de ediles y alcaldes por casos de transfuguismo y supuesta corrupción- como ejemplo frente a la actuación de la dirección del PP que, por contra, no ha tomado medidas ante las investigaciones judiciales que salpican a cargos populares en toda la Comunidad.
Alarte, en declaraciones a este periódico, apostó por actuar con "contundencia" cuando se produzcan detenciones o imputaciones judiciales de cargos socialistas. Pero, en todo caso, retó al PP a seguir el mismo camino "en casos como los del alcalde de Torrevieja, Alperi, Fabra, el senador Alfonso Ferrada o el ex alcalde de Vila Real". "El PP tiene una doble vara de medir en estos temas", apuntó el secretario del PSPV después de que el "número dos" de los populares, Ricardo Costa, le pidiera explicaciones sobre las investigaciones abiertas en San Fulgencio y Bigastro.
En las filas socialistas hay preocupación por la situación, explicaron fuentes del PSPV, aunque, de momento, el camino que tomará la cúpula de los socialistas valencianos será el de adoptar medidas disciplinarios en todas las situaciones en las que se vean implicados cargos del puño y la rosa. Los mismos argumentos que Alarte utilizó la secretaria de Organización, Elena Martín. "Nadie militará en las filas del PSPV que haya tenido una práctica contraria a la defensa de los intereses públicos y a una honorable gestión", sentenció Martín que comparó esta actitud con la tolerancia que, a su juicio, tiene el PP con Fabra o con casos de transfuguismo como el de Dénia.