P. R. F. VALENCIA
El resultado del congreso autonómico del PP, que convirtió a Camps de nuevo en presidente regional casi por aclamación, espoleó a sus partidarios en Alicante para intentar el asalto a la dirección provincial que encabeza José Joaquín Ripoll. En todo caso, la cuestión, como explicaron estas mismas fuentes, no se resolverá hasta que no se abra oficialmente el trámite del cónclave provincial, previsto para el próximo 14 de diciembre. Entre los partidarios de Camps en la provincia había una euforia generalizada tanto por su presencia en los órganos de dirección como por el resultado. Será el propio Camps el que tomará la decisión final sobre si hay alternativa a Ripoll.
Entre los seguidores de Ripoll ya se esperaba una salida de estas características. Hace cuatro años, cuando los restos del zaplanismo aún contaban con un cierto porcentaje de votos, Joaquín Ripoll apenas sacó tajada. Ayer, el único detalle que tuvo Camps con el presidente del PP de Alicante fue comunicarle personalmente que iba a nombrar a César Augusto Asencio para una de las cuatro vicesecretarías. Punto y pelota. De todas maneras, el entorno de Ripoll considera que Camps ha colocado a casi todos sus poderes en la nueva ejecutiva y que, por tanto, al menos así lo entienden estas mismas fuentes, el jefe del Consell no tiene demasiadas alternativas para presentar una candidatura. Lo cierto, en todo caso, es que los vaticinios de los afines a Ripoll nunca suelen coincidir con las decisiones que finalmente toma Camps. Sea como fuere, el presidente de la Diputación se prepara para la batalla y ayer reunió a más de doscientas personas entre alcaldes, cargos públicos y compromisarios en un restaurante próximo a la Feria de Valencia durante una comida improvisada. Los seguidores de Ripoll, como ayer confesaban, están mentalizadas para recorrer agrupación por agrupación en busca de votos. Muchos de ellos, se juegan algo más que un congreso.