A. PRADO/ D. PAMIES
El que fuera obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante durante 35 años, Pablo Barrachina, recibió en la tarde de ayer sepultura en la concatedral de Alicante, en el primer sepulcro que ocupa un obispo en el interior de San Nicolás, "a dos pasos del altar para que los sacerdotes, religiosos y religiosas recuerden a su obispo Pablo, que les ha querido entrañablemente", explicó ayer el obispo diocesano, Rafael Palmero.
El responsable de la Diócesis manifestó que "esta concatedral se enriquece con los restos mortales de Don Pablo", quien quiso ser enterrado en Alicante, por considerar que era "el mundo de convergencia de la mayor parte de sus diocesanos".
En una breve ceremonia de inhumación, que duró treinta minutos, y con la compañía del coro de San Nicolás, que interpretó el Réquiem de Fauré, el obispo emérito fue enterrado ante el cabildo de la concatedral, donde se encontraban los tres obispos que le sucedieron -Francisco Álvarez, Victorio Oliver y el propio Palmero-, además de la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, y los concejales Andrés Llorens y Miguel Valor, así como la familia del obispo Barrachina, sacerdotes, fieles y miembros de las juntas y hermandades de la Semana Santa.
Más multitudinario fue, por la mañana, el funeral celebrado en la catedral del Salvador de Orihuela, presidido por el cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, junto al cardenal Francisco Álvarez, los obispos Palmero, Oliver, Francisco Cases y Jesús García Burillo, además de los obispos de Castellón, Cartagena y Albacete y los obispos auxiliares de Valencia.
Entre las autoridades civiles se encontraba el presidente de la Diputación, José Joaquín Ripoll, el delegado del Consell, José Marín, la alcaldesa de Orihuela, Mónica Lorente, y el ex alcalde José Manuel Medina, se ausentaron los miembros de la oposición del PSOE y Los Verdes y sí acudió el edil CLR, Joaquín Ezcurra.
En su homilía, Rafael Palmero destacó la "fructífera trayectoria" de Pablo Barrachina. Tras trazar el perfil del obispo realizó esta aclaración interpretada como mensaje a quienes criticaron su trabajo: "Aceptó siendo joven, en el año 1954, la invitación del Papa Pacelli, Pío XII -zarandeado y contradicho también- a aceptar un ministerio cualificado". Abundando en este argumento, aseguró Palmero: "Encontró, me han dicho, en algún momento dificultades no pequeñas, pero logró superarlas, consciente siempre de que, en ocasiones al menos, 'en mayor peligro nos ponen quienes nos honran que quienes nos maldicen. La honra humana hace cosquillas a nuestra soberbia mientras que las maldiciones de los hombres nos ejercitan en la paciencia'".
El obispo diocesano concluyó la homilía leyendo el mensaje que el Papa Benedicto XVI ha enviado para la ocasión.
El funeral finalizó con las palabras de agradecimiento del presidente del Cabildo de la Catedral de Orihuela, Ginés Ródenas, que improvisó para asegurar que no "quería callar" y sí recordar las acciones de Barrachina durante sus 35 obispado en Orihuela, entre las que cabe citar el impulso a los colegios San José Obrero u Oratorio Festivo o la continuidad de Santo Domingo como colegio diocesano. Saliendo al paso de opiniones que no se han hecho públicas en Orihuela Ródenas sentenció que Barrachina "a pesar de los pesares, se pueda decir lo que se pueda decir, porque son 35 años, Don Pablo ha estado amando a Orihuelica del Señor".
El presidente del cabildo de San Nicolás señaló que el próximo día 28 Alicante celebrará el funeral en la concatedral.