D. P.
Los canónigos del cabildo de la catedral de Orihuela recibieron ayer a primera hora el cuerpo del obispo fallecido Pablo Barrachina, que fue expuesto en la vía sacra del templo, entre el altar mayor y el coro, durante toda la jornada. Recibirá muestras de condolencia de los fieles hasta a las doce del mediodía de hoy, cuando se celebrará la misa exequial presidida por el cardenal arzobispo de Valencia y un numeroso grupo de obispos y sacerdotes. Por la tarde, el féretro regresará a la concatedral de San Nicolás.
Decenas de oriolanos se acercaron ayer hasta la puerta del Loreto para acceder a la catedral y despedir a Barrachina. La última voluntad expresada por el que fue obispo de la ciudad durante 35 años de ser enterrado en Alicante ha causado primero sorpresa y, después, comprensión al conocer que será el primer obispo enterrado en la concatedral de Alicante tras la reorganización de la Diócesis, que como tantas otras en España, tuvo que llevar a cabo Barrachina en la década de los cincuenta.