A. PRADO
El obispo emérito de Orihuela-Alicante, Pablo Barrachina, fallecido el pasado lunes, será finalmente enterrado en la concatedral de San Nicolás de Alicante y no en la catedral de Orihuela, como anunció la Diócesis, tras conocerse la última voluntad del difunto expresada en su testamento.
Por lo tanto, el cuerpo del difunto obispo será trasladado hoy a Orihuela como se preveía, en cuya catedral permanecerá expuesto para la oración de los fieles hasta mañana jueves, a las 12 horas, en que se celebrará la misa exequial presidida por el cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco. Sin embargo, a las 17.30 horas el féretro regresará a la concatedral de San Nicolás para su inhumación en la nave central del templo.
El féretro del obispo Barrachina llegó ayer a a las 9.30 horas a la concatedral de San Nicolás, donde le esperaba el cabildo catedralicio presidido por el vicario judicial de la Diócesis, Miguel Ángel Cremades, y, tras un breve responso, ha sido expuesto en la capilla de la Comunión de la concatedral, donde quedó instalada la capilla ardiente hasta las 10 de la noche.
El cuerpo, que ha sido embalsamado ante la duración del funeral, estaba acompañado del báculo y la mitra y de varias coronas de flores enviadas por el Ayuntamiento de Alicante, la Diputación Provincial y un colegio de Benidorm, entre otros.
El féretro fue visitado ayer por multitud de personas, muchos de ellos sacerdotes y religiosos, así como autoridades militares y civiles. Uno de los asistentes a la capilla instalada en San Nicolás fue el subdelegado de Defensa, Carlos Dupuy, quien recordaba al obispo emérito "porque fue quien me confirmó" tras señalar que era un hombre que "imponía respeto, muy fiel a sus ideas, y parecía más serio de lo que en realidad era. Ha sido la viva historia de Alicante". El arcipreste de Callosa d'En Sarrià, Juan Manuel Cortes, señaló que Barrachina "fue el obispo que me ordenó sacerdote; le tocó vivir tiempos difíciles para la Iglesia y supo hacer frente con su ejemplo". Josep Fuster, cristiano gay perteneciente a las Juventudes Socialistas, quiso despedirse "del obispo de mi infancia" y matizó que, "aunque no coincidía con su planteamiento de fe, lo respetaba" tras destacar "su labor social".