EFE
La vista oral por esta causa se ha celebrado hoy en la sección tercera de la Audiencia de Alicante y ha quedado vista para sentencia después de que la fiscalía pidiera penas que suman 16 años y siete meses de cárcel.
Los hechos ocurrieron en la noche del 18 de abril de 2007 en un aparcamiento descubierto situado en la calle Arzobispo Loaces de la ciudad.
El acusado, K.M., ha explicado que conoció a la denunciante la noche de los hechos en un bar próximo al citado aparcamiento, local al que acudía habitualmente porque el dueño del mismo le "presentaba a mujeres para mantener relaciones sexuales".
Según el procesado, la víctima se encontraba en este establecimiento "jugando a la máquina tragaperras" y le pidió que le invitara a tomar una copa, a lo que éste accedió.
Después jugar durante un tiempo juntos a la máquina tragaperras, la mujer le "propuso mantener relaciones sexuales" y, tras barajar varios sitios, decidieron acudir a un aparcamiento cercano.
Finalizada la relación sexual, la joven le pidió dinero al acusado, pero éste "sólo llevaba diez euros" encima, por lo que le dijo a la mujer que iba a intentar conseguir más dinero y se marchó del lugar.
Según esta versión, ocho días después, el 26 de abril, K.M. se encontró a la denunciante sentada en una terraza de la estación de autobuses y ésta empezó a insultarlo "porque no le había pagado".
Con el objetivo de calmarla, el procesado le propuso invitarla a tomar algo, momento que ella aprovechó para avisar a la policía.
Por su parte, la víctima ha asegurado que la noche del 18 de abril de 2007 fue al citado bar porque había quedado con una mujer que le iba a proponer un trabajo.
Una vez finalizada la conversación, esta persona, que había estado jugando a la máquina tragaperras, se marchó del establecimiento y le dijo a la víctima que le "echara más dinero a la máquina porque ella le había metido bastante y estaba a punto de tocar".
La joven le echó unas cuantas monedas y entonces el acusado se acercó a ella y empezó a enseñarle "los genitales y a tocarse".
Al ver que ningún cliente del bar se percataba de la situación, la víctima decidió salir del local, pero se dirigió en dirección contraria a su casa para que el procesado no la siguiera.
Sin embargo, a los pocos metros del establecimiento éste la agarro, le introdujo los dedos en la boca y la condujo a un aparcamiento descubierto, donde la golpeó, dejándola semi inconsciente, la violó y la amenazó, diciéndole que la "mataría si contaba algo".
Transcurridos ocho días la mujer quedó con un amigo en una cafetería de la estación de autobuses para contarle lo sucedido y, mientras esperaba a que llegara esta persona, el acusado se sentó a su lado y le dijo que le "iba a hacer otra vez lo mismo pero que en esta ocasión le iba a dar diez euros".
A modo de excusa la joven le dijo al procesado si quería tomar algo y, al dirigirse a la barra para pedir la consumición, aprovechó para avisar al agente de policía que vigilaba la estación.
Los forenses que efectuaron la evaluación física y psicológica de la víctima han afirmado que las lesiones que presentaba "son compatibles con los hechos denunciados" y han destacado que su declaración contiene "elevados rasgos de veracidad".
El fiscal ha elevado a definitivas sus calificaciones provisionales y ha solicitado para K.M. penas que suman 16 años y siete meses de prisión por los delitos de agresión sexual (trece años y cinco meses), lesiones (un año y ocho meses) y amenazas (un año y seis meses).
La acusación particular se ha sumado a la petición de la fiscalía y la defensa ha pedido la libre absolución para su cliente, ya que, en su opinión, "no existen pruebas de cargo que desvirtúen la presunción de inocencia del acusado".