S. E.
Sus proyectos se han centrado en las periferias y la zona marítima de las ciudades europeas. En Alicante, al igual que en otras áreas del Mediterráneo, Solà-Morales considera que el paisaje es "escasamente sostenible y en los últimos 30 años se ha agotado el terreno y la paciencia de los ciudadanos con los abusos a pie del mar". Dar un paso atrás "es difícil", por lo que la solución al abrumador avance del ladrillo pasa por "mejorar los espacios públicos y reducir la densidad a pie de costa, que se debe a la especulación y no a la necesidad". Por ello, espera que "la crisis ponga las cosas en su sitio y tenga un valor higiénico".
En su opinión, la ciudad del futuro debe tener movilidad y variedad, de ahí la importancia del transporte público".