EFE
La dirección de la tabaquera Altadis ha negado hoy haber incumplido el acuerdo suscrito con el Ayuntamiento de Alicante en 2000, que permitió el traslado y modernización de su factoría en la ciudad, al tiempo que ha subrayado el descenso del consumo de tabaco negro para avalar el cierre de esta factoría.
Con el objeto de abordar esta cuestión y conocer las propuestas económicas y laborales de Altadis a los trabajadores afectados, el director general, José Manuel Núñez-Lagos, ha mantenido hoy una reunión con Sonia Castedo.
El grupo Imperial Tobacco anunció el pasado mes de junio su plan de reestructuración e integración de Altadis, que prevé el cierre de la planta de Alicante, ubicada desde 2001 en el polígono industrial de las Atalayas y que emplea a unas 330 personas.
El traslado de esta factoría al citado polígono, tras 200 años de actividad en unos terrenos ubicados en el casco urbano, fue posible merced al citado convenio.
Mediante este acuerdo, las viejas instalaciones pasaron a ser propiedad municipal, Altadis fue compensada con la cesión de diferentes parcelas, valoradas en 13,2 millones de euros, y el traslado de la fábrica a Las Atalayas.
A través de un comunicado de prensa, Altadis ha afirmado que sus directivos han mostrado a la alcaldesa su disposición para explorar conjuntamente todos los mecanismos posibles que contribuyan a resolver favorablemente la situación de los empleados.
Asimismo, han traslado su voluntad de buscar alternativas que puedan beneficiar al tejido industrial y comercial de Alicante, ante el cierre de la fábrica de cigarrillos, cuya actividad se centra en el tabaco negro.
En este sentido, los directivos de Altadis han expuesto "el acusado descenso del segmento de tabaco negro, con una caída en volumen del 63 y del 70 por ciento en España y Francia, respectivamente, en los diez últimos años".
Además, han augurado una tendencia descendente en las ventas de cigarrillos negros en los próximos años al no existir, según han afirmado, "un relevo generacional del fumador de tabaco negro".
Los directivos de la compañía han manifestado que, a pesar de la modernidad de la fábrica de Alicante, la decisión en 2002 de centrar la producción europea de cigarrillos negros en la fábrica alicantina "no ha garantizado su viabilidad en el marco de un proceso de concentración internacional de la industria tabaquera".
De hecho, Altadis, cuando trasladó su factoría al polígono de Las Atalayas, invirtió 30 millones de euros para su modernización.
Igualmente, los representantes de la tabaquera han explicado que el sector del tabaco no está en expansión, sino todo lo contrario; el mercado continúa decreciendo y, sin embargo, la presión social que aumenta con nuevas y mayores restricciones de regulación.
"Si queremos sobrevivir como compañía, nos vemos obligados, lamentablemente, a acometer procesos de ajuste", los cuales, según han informado fuentes de Altadis, se acometerán de "la forma menos traumática posible para los trabajadores".
Por ello, según han apuntado, Altadis entiende "la situación de los empleados y la de sus familias como una prioridad absoluta".
Las citadas fuentes han informado que Altadis ha propuesto bajas indemnizadas a cerca del 70 por ciento de la plantilla con el fin de que pueden enlazarlas con su jubilación, al resto la posibilidad de seguir trabajando en los centro de Logroño y Cantabria, por lo que recibirían ayudas de traslado, o de bajas incentivadas.
De forma complementaria, la dirección de la empresa ha destacado su voluntad por activar la búsqueda de puestos de trabajo alternativos en la provincia.