P. CERRADA
El asesino confeso de la dueña de la tienda de artículos eróticos no padece una esquizofrenia paranoide como intentó hacer creer al juez de guardia que le interrogó, según indicaron a este diario fuentes penitenciarias, las cuales no dan credibilidad alguna a su versión. Durante los seis años que pasó en el Psiquiátrico de Fontcalent por una agresión anterior a otra comerciante de Zaragoza no se le diagnosticó esta enfermedad y fue tratado de un trastorno de la personalidad antisocial. Por ello, la versión de José Carlos M.B. sobre los motivos que le llevaron a matar a puñaladas a Dolores Colomer puede responder a una pura invención del acusado.
Días antes del crimen el agresor fue visto por la zona por otras comerciantes, una de las cuales llegó incluso a cerrar la puerta porque le infundió sospechas. Asimismo, el día del asesinato entró en una tienda próxima a pedir dinero.
Las personas que sufren el trastorno antisocial, según los expertos, son proclives a ser encarceladas. José Carlos ingresó por vez primera en prisión en 1985 y durante más de 21 años ha estado recluido en Zaragoza por una agresión sexual y dos homicidios frustrados. Precisamente, en 1990 fue juzgado y condenado a 18 años de cárcel y un médico que intervino en el caso ya recomendó que recibiera tratamiento psiquiátrico porque apreció "un cuadro pre-psicótico". Sin embargo, pasó diez años en prisión y no recibió dicho tratamiento. Salió en libertad a principios de 2000 y cuatro meses después atacó a una tercera comerciante que salvó la vida. Según publicó "El Heraldo de Aragón", el informe médico de 1990 apreciaba una conducta que responde "a un sujeto que tiene actitudes autoagresivas y un sentimiento de culpa, y aunque no hay voluntad de hacer daño, necesita materializar una acción para volver al sitio donde él cree que debe estar, es decir, en la cárcel".
El acusado está recluido en el departamento de Agudos del Psiquiátrico de Fontcalent, donde tienen una vigilancia directa del personal del centro para evitar incidentes. Fuentes penitenciarias indicaron que parece estar "compungido" y "asustado".