R. JOVER / REDACCIÓN
Una familia rota y destrozada despedía en la mañana de ayer a Loli Colomer Pastor, de 52 años de edad, asesinada en el comerque regentaba en la calle Reyes Católicos de Alicante la noche del pasado martes.
Fueron numerosos los ciudadanos de Monóvar -de donde era natural y residente la fallecida- que acudieron a la ceremonia celebrada en la iglesia San Juan Bautista de esta localidad para expresar sus condolencias a la familia, donde su esposo, José Antonio, y sus hijos, Alejandro y Patricia, con caras desencajadas por el dolor, recibieron un emotivo homenaje de sus vecinos.
La fallecida era "muy conocida y con una vida ejemplar", según coincidieron en destacar vecinos y amigos congregados ayer en la iglesia, a cuya ceremonia asistieron también miembros de la corporación municipal para trasladar su apoyo a la familia de la víctima.
Por este motivo, la parroquia de Monóvar se encontraba ayer al completo, con cerca de medio millar de personas en su interior, que quisieron ofrecer su último adiós a Loli Colomer. Allí se vivieron momentos de dolor y de rabia que se mezclaron con la impotencia por este suceso. Al finalizar la misa, el cuerpo de Loli fue enterrado en el cementerio municipal de Monóvar.
La conmoción por este asesinato ha sido tal que familiares y amigos han convocado hoy una concentración silenciosa para manifestar de nuevo su repulsa por este execrable crimen. La concentración se llevará a cabo en la plaza del Ayuntamiento de Monóvar esta tarde, a las 20 horas, y se prevé que la asistencia ciudadana también sea multitudinaria.
La víctima se desplazaba todos los días desde Monóvar a Alicante para trabajar en su comercio, que había abierto en las pasadas Navidades. En la zona centro, donde tenía la tienda, también era muy conocida por el resto de comerciantes.