ISABEL VICENTE. VALENCIA
La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, apareció ayer ante los delegados al congreso con una imagen más "política" y menos "progre" de lo habitual. En su papel de número tres del PSOE, parecía muy segura pero "es consciente de que esto se le ha ido de las manos", tal como señalaba una persona de su confianza.
Pajín empezó su intervención agradeciendo la labor de la gestora "que en estos 11 meses ha trabajado para convertir este congreso en una ventana abierta". Y tan abierta. Hoy hay que votar al nuevo secretario general y nadie sabe qué va a pasar. Delegados y observadores no podían evitar poner cara de situación y en admitir que, pase lo que pase este fin de semana, esto no puede acabar bien, al tiempo que cuestionan el papel que ha jugado Ferraz en el proceso.
Mientras Ximo Puig y Romeu mantenían el jueves por la noche uno de sus numerosos encuentros previos al pacto, Leire Pajín aparecía en el programa de Buenafuente. Era grabado y en realidad a esa hora estaba cenando con la gestora en Valencia, pero la imagen era un símbolo de lo que para parte de militantes ha ocurrido: "Leire no ha estado en lo que tenía que estar ni como tenía que estar", en boca de uno de ellos. Apenas dos meses después de ser designada por Zapatero secretaria de Organización del PSOE, numerosas voces del PSPV consideran que, termine como termine el congreso, ya ha fracasado en el primer gran reto al que se enfrentaba, que era garantizar que la elección del nuevo secretario general de los socialistas valencianos se realizara de la forma más consensuada y tranquila posible. Ya no puede ser.
"Si gana Ximo, más vale que Leire se retire", señalaba un delegado de Puig eufórico después del acuerdo alcanzado ayer con Romeu. "De poco le van a servir las presiones", indicaba otro en referencia a las llamadas que, cuentan, ha hecho la secretaria de Organización a los delegados para pedir el apoyo para Alarte. Pero tampoco habrá ganado si es Alarte el que se impone, porque sería por un escaso margen.
Así las cosas, en los pasillos del congreso se oye de todo con respecto a Pajín. Unos dicen que no está preparada y que cuando ha querido reaccionar y reconducir el cónclave lo ha hecho tarde y mal. "Blanco le ha hecho la cama a Leire animándolos a todos a presentar su candidatura para complicarle el congreso", afirmaba ayer un delegado. "Tenían que haber hecho algo antes", indicaba otro. Son muchas las voces críticas a la actuación de la secretaria de Organización.
Ayer, cuando tomó la palabra en el plenario, fue acogida con aplausos, claro, pero no con grandes muestras de entusiasmo. Puede darse por contenta, porque algunos militantes de los sectores rivales de Alarte se planteaban incluso recibirla con una pitada por no permitir que votaran los delegados que acudían en representación de los sectores económicos y que mayormente apoyaban a Ximo Puig. Apenas una hora antes de que se hiciera público el acuerdo de Puig y Romeu frente a Alarte, que deja al PSPV partido en dos, la número tres del PSOE se permitió en su discurso hablar de unidad y fuerza, y repitió estas palabras varias veces. Admitió que "Este congreso ha levantado mucha expectativas", y añadió, sin aparente ironía, que "algunos buscan lío interno y les vamos a decepcionar". Su discurso de trámite y apenas levantó aplausos en dos ocasiones. Alabó a su partido y criticó al PP como no podía ser menos. Vuelta con los barracones, con el inglés en la asignatura de Ciudadanía, con las críticas al PP por la ley de Dependencia, con la manipulación de Canal 9 y con los logros de Zapatero. Y aseguró a los delegados que puede contar con ella. Otra cosa es si quieren.