P. ROSTOLL. VALENCIA
Leire Pajín no gana para disgustos en el congreso que el PSPV celebra este fin de semana en Valencia. A la batalla por el liderazgo de la federación socialista valenciana entre Jorge Alarte -con el apoyo de la propia Pajín- y Ximo Puig, se sumó anoche el rechazo mayoritario a la ponencia -el documento que marcará la estrategia de los socialistas para los próximos cuatro años- cuya redacción coordinó la número tres del PSOE con el síndic en las Cortes Valencianas, Ángel Luna, como uno de sus principales colaboradores. Todos los puntos clave sobre los que se debía sustentar el cambio de rumbo del socialismo valenciano que propugnaba el texto fueron rechazados de plano por las bases de la organización.
El pacto entre Puig y Romeu se trasladó al debate ideológico y los delegados enmendaron la plana, por abrumadora mayoría, a Pajín y Luna y optaron por mantener las históricas siglas del PSPV, que la ponencia pretendía enterrar para sustituirlas por las de Partit Socialista de la Comunitat Valenciana (PSCV). Los ponentes del texto, entre ellos Luna, intentaron salvar in extremis el previsible rechazo -la propuesta había recibido una lluvia de enmiendas de los grupos de Ximo Puig y Francesc Romeu- y plantearon un texto transaccional para tratar de propiciar el acuerdo, en el que proponían adoptar las siglas de Partit Socialista dels Valencians (PSV). Los delegados no aceptaron ni siquiera esa propuesta intermedia. Al final, el cambio de nombre fue rechazado por 113 votos, frente a los siete que lo apoyaron.
Pero si la cuestión del nombre es una desautorización clara a la propuesta de la ponencia que coordinó Leire Pajín, para acabar de adornar el pastel, las bases del socialismo valenciano han puesto a la nueva secretaria federal de Organización del PSOE en otro aprieto considerable. A propuesta también de Puig -que en total ha presentado 261 enmiendas- y de Romeu -con un centenar-, los delegados dieron el visto bueno a una iniciativa que plantea la elección, a partir del próximo congreso del PSPV, del secretario general de los socialistas valencianos por sufragio universal de todos los militantes. Ahora tiene Leire Pajín la palabra. Es Ferraz la que tiene que decidir sobre la validez de la propuesta que no figura, ni siquiera de pasada, en los estatutos federales. Los defensores del texto anunciaron que defenderán la inclusión de la medida en los próximos reglamentos de la organización.
Las comarcas, sin consenso
Hasta la supresión de las ejecutivas comarcales cuestionaron las bases de los socialistas valencianos. Como se recordará, en el último congreso federal, Ferraz impuso la creación de las ejecutivas provinciales -una propuesta que ayer nadie cuestionó durante el debate en comisión- pero, sin embargo, dejó en manos del PSPV la reformulación de las estructuras comarcales. La ponencia marco, en su primera redacción, planteaba que los órganos comarcales -que sólo mantenían los socialistas valencianos y los gallegos- se convirtieran en estructuras dedicadas casi en exclusiva a la coordinación municipal y a la acción electoral con presencia de los secretarios generales de las diferentes agrupaciones locales.
La cuestión no suscitó ayer, durante el debate, un consenso mayoritario. Ni mucho menos. Hasta el punto de que la propuesta de mantener las direcciones comarcales logró un respaldo suficiente, aunque no mayoritario, para que hoy decidan el conjunto de los delegados en pleno. De prosperar la propuesta, el PSPV tendría que compaginar estructuras locales con organizaciones comarcales y provinciales que, de acuerdo a la propuesta que realizó Ferraz en su día, asumirán importantes funciones como la confección de listas.
PROPUESTAS
El rechazo a la refundación y
al giro al centro
Otras dos propuestas que encontraron el rechazo de las bases del PSPV fueron el término "refundación" que utilizaba la ponencia en su parte inicial como un elemento para marcar el cambio de rumbo que el documento quería imprimir a la organización. Y, sobre todo, las referencias que apostaban por un giro al centro del PSPV como una vía para captar nueva clientela electoral. Las bases del partido optaron por defender el perfil del socialismo valenciano como fuerza de izquierdas y eliminar las numerosas alusiones -hasta 31- que incluía el texto al centro político.