XI CONGRESO DE LOS SOCIALISTAS VALENCIANOS; ENTREVISTA A ÁNGEL LUNA PORTAVOZ DEL GRUPO SOCIALISTA EN LAS CORTES VALENCIANAS
ISABEL VICENTE
Usted es el portavoz parlamentario de su partido. Ha sido diputado nacional, conseller, alcalde de Alicante, ¿por qué no es candidato?
Porque no me veo en un proceso de batalla interna para conseguir los apoyos de los delegados. No he tenido tiempo ni disposición para este tipo de procedimiento que hemos seguido. Posiblemente tampoco tenga suficiente ambición.
¿Si le lo hubieran propuesto, habría aceptado?
Si me hubieran propuesto participar en otro tipo de proceso, hubiera participado, hubiera estado en disposición de aportar otro tipo de ideas, pero en este proceso que era el ir agrupación por agrupación consiguiendo los votos de los militantes, no estaba en disposición.
¿Qué esperaba, que llamaran a la puerta?
No, no por Dios. No esperaba que llamaran para ofrecerme nada. Esperaba que el proceso se hubiera desarrollado de otra manera, de una manera más consensuada. Yo entendía que en este momento el Partido Socialista en la Comunidad Valenciana necesitaba otro tipo de proceso dada nuestra situación de debilidad electoral. Nos podríamos haber sentado a hablar entre todos si hubiera podido haber un candidato de consenso y quizá ese hubiera sido el procedimiento más razonable.
¿Eso es lo que debería haber hecho Madrid?
Alguien quizá con suficiente autoridad moral y política podría haber intentado reunir a un grupo de gente para reflexionar sobre los problemas que tiene el partido en la Comunidad y sobre las alternativas para resolver esos problemas. Eso podría haber llevado a acercar posiciones y a que de ahí saliera un equipo y un candidato. Creo que hubiera sido la mejor forma de llevar esto.
A partir del lunes, ¿seguirá de portavoz del grupo parlamentario si se lo piden?
Si me lo piden para hacer una política razonable como la que yo creo que estamos haciendo en este momento, por supuesto, estoy dispuesto a hacerlo.
¿Con cualquier secretario?
Claro, con cualquier secretario. No voy a poner condiciones personales. Creo que puedo trabajar con cualquier secretario general aunque no creo que pueda trabajar con cualquier planteamiento político. Puedo poner condiciones políticas con criterios que yo comparta. Sólo puedo ser portavoz si me creo el mensaje.
Dos de los candidatos no son parlamentarios, ¿no es un obstáculo a la hora de desempeñar el cargo?
Todo el mundo es consciente de que vivimos en un régimen parlamentario y estar ahí tiene sus ventajas. Ximo Puig por ejemplo sí es parlamentario y él si gana, se va a quedar con la portavocía, es lógico. Es un tema además que yo he hablado ya con Ximo y no hay ningún problema.
¿Cómo quedaría usted en ese caso?
Tendría que hablar con él y lo que él dispusiera de mí.
¿No lo han hablado ya?
(Silencio) Algo hemos hablado al respecto, pero no puedo decir más.
Si se da el caso, ¿se ve en su escaño como diputado raso?
Si, claro. Uno está donde le toca, donde le ponen los demás. No tengo problema
¿Me va a decir qué candidato prefiere?
No, no debo, y menos a las puertas del congreso.
A estas alturas y con tres candidatos parece que el congreso esté condenado
No. No tiene por qué ser un fracaso. Dependerá de cómo seamos capaces nosotros de gestionar lo que pasa a continuación. Evidentemente el proceso tendría que haber sido distinto. Éste nos ha llevado a exacerbar las esencias de la democracia de competición, por entendernos. Yo creo que hubiera hecho falta un proceso deliberativo más interno. Hay procesos y deliberaciones que no se pueden hacer en una asamblea de 500 militantes. Yo creo en la democracia representativa. Es la única que funciona en los grandes números. Lo demás son ficciones. Con toda la participación de quien quiera, pero no puede participar todo el mundo a la vez. De todas formas, lo que pudo ser y no fue, ya no ha sido, pero vamos a tratar de gestionar bien lo que tenemos entre manos. No tiene por que ser un fracaso.
Puede salir un secretario general con la mitad de delegados en contra y al que muchos consideran como el "menos malo". Así no hay quien ilusione.
Hay mucha gente que empieza en política siendo el menos malo y a los dos meses está desempeñando perfectamente su función. Uno se convierte en estrella cuando le das la posibilidad de jugar.
Usted va a ser uno de los protagonistas del Congreso al haber sido uno de los máximos ideólogos de la ponencia marco que tan discutida está siendo. Algunos de sus compañeros dicen que se quiere acabar con los símbolos y que hay un giro al centro.
No hay un giro al centro. Hay un 40% de personas que se autoubican ideológicamente en el centro. Intentar acceder a ellos con nuestro discurso simbólico de siempre no sirve. Decimos: nosotros somos muy de izquierdas. ¿Y qué? Si a una persona que se considera de centro le vamos con una bandera roja y unas siglas que no se corresponden con las de la comunidad donde vive no se siente representada. Hay que acceder a esa gente a través de un discurso racional porque mis emociones no les llegan. Les tengo que explicar de forma fría y racional que lo que yo defiendo es conveniente para la inmensa mayoría de la sociedad
Pero esos símbolos son muy importantes para gran parte de su partido.
Los socialistas estamos tan convencidos de la superioridad moral de nuestros planteamientos políticos que no podemos comprender cómo la gente de la calle no nos respalda. Dentro hacemos discursos emocionales y pensamos que el problema es que nuestros líderes o no trabajan o no se saben explicar y muchos creen que ganaremos cuando haya un líder que se sepa explicar en la calle. Pues eso no es verdad. No entendemos al hombre de la calle que no cree que nuestro discurso político sea moralmente superior al de la derecha, porque la derecha ya no es la derecha trabucaire. Hay muchos compañeros que se han quedado anclados en ese discurso. Tenemos que ser los primeros en reconocer que no somos superiores moralmente al discurso de los demás. Que con eso no es suficiente para ganar unas elecciones.