PERE ROSTOLL
Ferraz intenta salvar el congreso del PSPV del desastre con un pacto que encumbre a Jorge Alarte como único candidato a liderar a los socialistas valencianos. La estrategia de Madrid, de momento, no ha surtido efecto alguno. Todo lo contrario. El alcalde de Morella, Ximo Puig, el segundo candidato que cuenta con avales suficientes para dar la batalla por dirigir el partido, rechazó cualquier posibilidad de acuerdo y, a modo de contraataque, ha intensificado sus conversaciones con Francesc Romeu, que anoche intentaba apurar sus opciones de reunir los 138 avales que le permitan optar a la secretaría general del PSPV. Sus seguidores daban por hecho -un escenario que daría un giro total al congreso- que contará con avales suficientes, incluso, recogiendo firmas entre los que ya avalaron a Alarte, algo que podría generar hoy un fuerte conflicto.
Ese es el resumen de la caótica situación que vive un PSPV que inicia hoy un congreso -el que debía relanzar el partido tras quince años de derrotas electorales- al que llega fracturado; con el riesgo evidente de una confrontación; con tres candidaturas todavía en liza después de confirmarse ayer únicamente la retirada de Ana Noguera; y con una dura pugna en la recogida de avales. Leire Pajín, la secretaria federal de Organización que hoy intervendrá en el arranque del congreso, se guarda aún otra carta en la manga para intentar evitar que la convocatoria termine en otra sangría más. Jorge Alarte, apuntalado por el apoyo de la plataforma impulsada en Alicante por Pajín y sus fieles, quiere presentar hoy tal número de avales -el doble de los 138 necesarios- para apabullar al resto de sus rivales y forzar una negociación que evite trasladar la decisión a las urnas.
Pero Ximo Puig está resuelto a llegar hasta el final. Ese es el mensaje que lanzó ayer por la tarde a sus partidarios. Tiene los avales, cerca de doscientos, y, además, rechazó los cantos de sirena de los emisarios de Ferraz que le llegaron a ofrecer el control de la secretaría de Organización en una futura ejecutiva. Su entorno dice que la partida todavía no se ha jugado y que los avales con los que cuenta Jorge Alarte -muchos de ellos, argumentan, conseguidos bajo presión de Ferraz- no van a convertirse de forma mimética en votos en la urna. Incluso, lejos de ceder a las presiones de Madrid, el alcalde de Morella mantenía anoche contactos, bastante bien encarrilados según algunas fuentes y prácticamente cerrados de acuerdo con otras, con Francesc Romeu, el tercer aspirante en discordia. El papel que acabe jugando el director de la Escuela Jaime Vera puede ser decisivo para ajustar todavía más el resultado del congreso del PSPV.
Romeu, en las conversaciones con Puig, ha pedido un margen para ver si puede reunir las 138 rúbricas necesarias antes de las 17.45 horas de esta tarde, cuando tendrá que registrar los avales para optar a dirigir el PSPV. Ayer, el candidato reunió a sus fieles en Alicante y organizó las tareas del congreso como si dispusiera de las firmas necesarias. Francesc Romeu sumó ayer gran parte de las firmas de Noguera -alrededor de veinte- e, incluso, intentaba reunir avales entre quienes ya habían dado su firma a Alarte, cuya estrategia ha sido recoger el mayor número de rúbricas posible para reducir las opciones del director de la Jaime Vera, una candidatura que preocupa al estado mayor del alcalde de Alaquàs.
La operación podría generar hoy un importante conflicto cuando se revisen todas las firmas. El grupo de Romeu entiende que la comisión electoral tendrá que determinar, de acuerdo a la voluntad de los delegados, a cuál de los candidatos que se ha apoyado debe ir el aval. Sea como fuere, la mayoría de las fuentes consultadas consideraban que Romeu va de farol para reforzar su posición de cara a un pacto con Ximo Puig. Llegados a ese punto, la preocupación de los afines a ambos aspirantes era vestir el acuerdo para evitar el mayor número de fugas dado que, entre la base de Romeu, existen votos identificados con el antilermismo. De lo contrario, si el director de la Jaime Vera pasara la criba de las firmas, el escenario del congreso cambiaría por completo.
LA CLAVE
Las firmas y
el recuerdo de
la Politécnica
"Tenemos por delante otro congreso como el de la Politécnica y ya son demasiados", apuntaba ayer un veterano militante socialista en referencia al congreso en el que Joan Romero logró la secretaría general del PSPV por sólo tres votos. Desde entonces, el socialismo valenciano no ha enterrado el hacha de guerra: el congreso en el que Pla salió elegido y destituido a las 24 horas, el de Alicante en el que sólo nueve votos decidieron y hasta el último de Castellón en el que la ejecutiva de Pla tuvo un rechazo del 41% en un cónclave sin lista alternativa. Los socialistas vuelven a la batalla. Otra confrontación. Alarte y Puig tienen firmas. Romeu lo intenta. Hoy deberán presentar sus avales y tendremos la respuesta pero, casi seguro, habrá otra confrontación y nadie saldrá reforzado.