REDACCIÓN
El Ayuntamiento de Elche está estudiando la posibilidad de solicitar al Gobierno la declaración de zona catastrófica por los daños causados por la tromba de agua que cayó el martes por la tarde. El alcalde, Alejandro Soler, quien ayer a primera hora de la mañana formó un gabinete de crisis con varios concejales directamente implicados en las reparaciones y con responsables de Policía Local y del Parque de Bomberos, dijo que "lo primero es conseguir restablecer la normalidad en el menor tiempo posible". En cualquier caso, Soler aseguró ayer que el ministro de Sanidad, Bernat Soria, se había interesado por lo ocurrido, al igual que la subdelegada del Gobierno, Encarna Llinares. El alcalde manifestó ayer que medio millar de personas están trabajando para que la ciudad recupere el pulso en el menor tiempo posible.
En el campo, la granizada acabó provocando importantes daños en la agricultura de la zona más rica del término municipal ilicitano. Los productores de granada calculan que las perdidas se situarán entre el 30% y el 40% de la cosecha. Pero el agua y el pedrisco arrasó también campos de naranjos y olivares, plantaciones de temporada e invernaderos. Las fuentes consultadas por este diario coinciden en señalar que la granizada afectó una franja comprendida entre las carreteras de Asprillas y Matola que alcanzó por un extremo a Peña de las Águilas y por el otro a la sierra del Molar.
Durante la tromba, el barranco de Barbasena actuó como aliviadero para las aguas embalsadas en la carretera Elche-Crevillent como consecuencia de la mediana de esta vía de comunicación. La fuerza con la que corrió durante varias horas provocó importantes daños en las infraestructuras. El pedáneo de Matola, Vicente Pascual, reconoció la existencia de problemas importantes en la carretera que circula de forma paralela y unos metros por encima del cauce del barranco.
Uno de los barrios más afectados por la tromba de agua ha sido el del Pla. De hecho, el aparcamiento subterráneo de la calle Capitán Antonio Mena ejemplariza como ningún otro lo ocurrido porque en su segunda planta hay cerca de 60 vehículos flotando, todos ellos amontonados en la parte más profunda, mientras que los comercios de la zona han quedado anegados por el agua y el barro.
Por su parte, la biblioteca de San José permaneció ayer cerrada al público al haber quedado seriamente afectado el inmueble. Especialmente dañado resultó el sótano del edificio y se dan por perdidos los boletines oficiales del Estado de los dos últimos años, sin poder evaluar mayores daños hasta que se compruebe el estado de las cosas almacenadas.
El MAHE, el Museo del Palmeral, los Baños Árabes y la OMAC de Francesc Cantó también hubieron de mantener cerradas sus puertas.
En cuanto a la actividad educativa, cuatro institutos, un colegio y una escuela infantil no abrieron y otros cinco centros no dejaron entrar total o parcialmente al ciclo de educación infantil.
En el hospital, las plantas y los edificios anexos, así como los centros de salud de Raval, Doctor Sapena y Carrús, sufrieron importantes filtraciones y goteras. El área de Rehabilitación del hospital fue una de las más afectadas, por lo que algunas consultas tuvieron que ser suspendidas ayer, mientras el servicio de mantenimiento saneaba un muro que se desplazó. Además, el techo de las habitaciones de los médicos se derrumbó y en Urgencias se inhabilitaron 8 camas debido a la humedad.
ACTUACIÓN
Los bomberos supervisan medio centenar de pisosLos bomberos han supervisado medio centenar de viviendas y terrazas para comprobar las filtraciones de agua, sobre todo en pisos de los barrios del Pla y Carrús donde las cubiertas son de teja y se encuentran castigadas por el paso del tiempo. En este sentido, los bomberos actuaron en una vivienda de la calle Conrado del Campo donde se cayó el techo del salón. Además, el techo de un edificio en San Antón tuvo que ser apuntalado y la familia senegalesa que fue desalojada de su casa en Carrús momentos después de la tromba volvió a dormir ayer en el hostal a la espera de que se evalúen los daños.