VICTORIA BUENO
Los institutos quieren que los padres sepan la enseñanza que están recibiendo sus hijos sobre Educación para la Ciudadanía (EpC) para que exijan a su vez a la conselleria que la reconduzca y puedan aprenderla como el resto de las materias. Los directores les van a entregar informes sobre los problemas pedagógicos que implica dar esta asignatura en inglés "porque sus hijos no la entienden".
"Estamos a favor del trilingüismo pero no se puede improvisar y el sistema educativo valenciano no está preparado para impartirlo, habría que reformarlo y cambiar la legalidad vigente". Como portavoz de la asociación provincial de directores, Laura Oliva transmitió ayer al término de las asamblea celebrada en Alicante -los directores de Castellón y Valencia también se reunieron en Valencia- que son necesarios cinco extremos para que el trilingüismo sea efectivo en las aulas: iniciar a los alumnos en otra lengua a edad temprana, que las clases sean reducidas, aumentar el número de horas que se dan de inglés, mejorar los programas de becas e intercambio entre alumnos y los de formación para docentes, porque actualmente apenas uno de cada instituto puede acceder a los programas de idiomas de la conselleria (PALE).
Además de acudir al sector de padres para tratar de reconducir la enseñanza de esta asignatura de forma legible para los alumnos, los directores manifestaron ayer tanto su solidaridad con el profesorado cuyos claustros se han pronunciado en contra de impartir la materia en inglés, como su rechazo hacia el "comportamiento antidemocrático" y el "trato" que están recibiendo por parte de la administración educativa. "Estamos muy afectados", afirmaron en referencia a las visitas de algunos inspectores. Ante la posibilidad de que se abran expedientes a los que amparados por su claustro imparten la materia en castellano o valenciano, los directores acordaron reunir a sus claustros extraordinarios para apoyarles.
Pero también hicieron hincapié en que el curso ni empieza ni acaba con EpC, aunque lo haya convertido en el más "caótico y complicado" que recuerdan. Echan de menos que "algún responsable educativo ponga cordura en todo esto", que se cambie el decreto de admisión porque desplaza de centro a alumnos de bachillerato (como del Figueras al Bahía Babel), que se cubran las bajas docentes y de conserjes y que se cumpla el acuerdo económico firmado el curso pasado.