R. CARRIZOSA
La manifestación contra el cierre de la planta de Altadis en Alicante fue respaldada ayer por unas mil personas entre trabajadores, políticos, dirigentes sindicales y asociaciones vecinales que decidieron hacer frente a la lluvia y apoyar a los 338 trabajadores que serán despedidos, una vez que el desmantelamiento de la factoría se haga efectiva entre 2009 y 2010, según los planes de la multinacional británica Imperial Tobacco.
La alcaldesa, Sonia Castedo, en uno de sus primeros actos tras su investidura, encabezó la marcha "a la que no podía faltar". La protesta, en la que constantemente se coreó "Altadis no se cierra", partió a las siete y media de la tarde de las escaleras del instituto Jorge Juan y llegó a la plaza del Ayuntamiento hacia las nueve de la noche .
La primera edil se comprometió a "utilizar cualquier arma que pongan en mi mano para luchar contra el cierre de Altadis". Entre éstas, la alcaldesa, entrevé una posibilidad en un posible incumplimiento de los compromisos adquiridos por la empresa en el convenio firmado en 2001 con el Ayuntamiento, que establecía la permuta de terrenos que permitió el traslado de la actividad desde el edificio emblemático y bicentenario de la antigua Fábrica de Tabacos a unas nuevas instalaciones en el polígono de Las Atalayas. Este acuerdo, según vienen denunciando reiteradamente UGT y CC OO, fue muy beneficioso económicamente para la empresa.
Castedo quiso ser cauta, ayer, si bien aseguró tajante que "los convenios que se firman están para cumplirlos y si una de las dos partes no lo cumple (aludiendo a la empresa, sin citarla), entonces tenemos un problema y lo tiene (Altadis) con la ciudad de Alicante". La posibilidad de incumplimento se deduciría del informe jurídico sobre el convenio "que tengo encima de la mesa y que encargó mi antecesor, Luis Díaz Alperi". No obstante, la alcaldesa ha encargado un segundo a la asesoría jurídica municipal "para cotejar y confirmar si existe incumplimiento por parte de una de las partes. Quiero tener la seguridad de que los pasos que va a dar el Ayuntamiento son firmes y encaminados a impedir el cierre".
Aunque Castedo no avanzó los aspectos susceptibles de haber sido olvidados por la compañía, el portavoz municipal del PSOE, Roque Moreno, también presente en la manifestación, aclaró que podrían referirse a los del mantenimiento del empleo y de la actividad industrial en Alicante, si bien también advirtió de que todo ello "está pendiente del informe jurídico que ha encargado el Ayuntamiento". De confirmarse, "podremos exigir a la empresa que restituya todos los privilegios que se le dieron", añadió el líder de la oposición municipal.
Portando la pancarta de cabecera flanqueaban a la alcaldesa el presidente del comité de empresa, Ángel de Francisco, y uno de los miembros más jóvenes de los representantes de los trabajadores, al igual que los dirigentes estatales de las federaciones agroalimentarias de CC OO y UGT, Cecilia Sanz y Javier García, que rechazaron rotundamente el cierre y aseguraron que Altadis "no tiene pérdidas en Alicante" y que "no es de recibo" que Imperial se "haya gastado miles de millones en comprar la tabaquera y ahora tenga urgencia en cerrar y despedir a 338 empleados". Los secretarios comarcales de CC OO y UGT, José de la Casa, y Óscar Llopis, así como el de UGT-PV, Rafael Recuenco, también participaron en la marcha, al igual que otros comités de empresas de Alicante, como el de Alcoa. Ángel de Francisco leyó un comunicado al finalizar la protesta, que inició recordando a los jubilados de Altadis, y en el que incidió en el agravamiento de la destrucción del desmpleo industrial que supondrá el cierre.
FÁBRICA BICENTENARIA"Si mi abuela o mi madre vieran que esto se cierra"
Durante las más de ocho horas que la mayoría de huelguistas estuvo concentrada a las puertas de la fábrica -antes de ir a la manifestación- hubo tiempo para todo. Los más mayores, especialmente las cigarreras alicantinas, recordaban a sus bisabuelas, abuelas, madres, y también padres, que, al igual que ellas, fueron empleados de Tabacalera, que cuenta con 200 años de historia. "Si mi abuela o mi madre vieran esto. Quién iba a pensar que iba a cerrar. Ellos siempre pensaban que la Fábrica de Tabacos era para toda la vida", comentaban entre ellas, la mayoría con más de 40 años cotizados y a las que el cierre les aboca a una "jubilación forzosa, que no voluntaria" pero "por muy poco dinero", situación contra la que lucharán. A primera hora también hubo tiempo para hablar de la antigua factoría, situada en el núcleo urbano. Las cigarreras aún la recuerdan y se preguntan "¿para qué cerraron aquélla?" y "¿por qué construyeron hace seis años la nueva en Las Atalayas si ahora la desmantelan?" Los trabajadores de Altadis estuvieron apoyados durante el paro por empleados de Alcoa.