P. ROSTOLL
Francesc Romeu va a tratar de llegar hasta el final. Como sea. Esa es la nueva estrategia del director de la Escuela Jaime Vera, cuyos votos se han convertido en claves para el resultado del congreso que el PSPV celebrará el próximo fin de semana en Valencia. Hasta el punto de que Romeu, a 72 horas de que la comisión electoral valide las rúbricas con las que cuenta cada aspirante, ha sondedo a Ximo Puig -que ya cuenta con las firmas necesarias para llegar hasta la ronda final en la que se elegirá al futuro líder de los socialistas valencianos- para que le preste los avales que le faltan, que podrían ser unos 25, para poder ofrecer su discurso ante los 565 delegados que tienen en su mano el futuro del socialismo valenciano.
Pero Ximo Puig no tiene clara la estrategia. Duda si facilitarle avales a Romeu o dejarle fuera de la carrera y forzar un acuerdo sin condiciones sabedor de que el director de la Jaime Vera no tiene más margen de maniobra, sea de la forma que sea, que estar en el bloque que se enfrente a Jorge Alarte. Al lado del alcalde de Morella, Romeu es futuro para el PSPV. Con el primer edil de Alaquás, Francesc Romeu tendría muy poco futuro porque ambos no sólo comparten espacio sino también generación.
La cuestión es cómo se acaba articulando todo ese jeroglífico de cara al próximo viernes, cuando los candidatos que quieran someterse a la votación de los delegados tengan que acreditar si disponen de las 142 firmas necesarias para optar a hacerse con el control de la sede socialista de la calle Blanqueries. Es decir, una vez que la plataforma de Leire Pajín ha ungido a Jorge Alarte como su aspirante, resta por saber cómo se articula el bloque que plante cara al primer edil de Alaquás, ahora enfrascado en una recogida a contrarreloj del máximo número de avales para reducir las posibilidades que pueda tener Francesc Romeu. Una parte de los seguidores de Puig, hoy por hoy, trabajan casi en una única dirección: cómo escenificar un acuerdo con el tercer espacio que conforman el tándem Romeu-Noguera, que está recibiendo enormes presiones, que evite la fuga de votos en un congreso que, a día de hoy, unos y otros prevén muy ajustado.
Algunos de los afines a Puig saben que, con Romeu al frente de la candidatura, quizá la bolsa de papeletas que pueda aportar el director de la Jaime Vera se vería mucho menos mermada que si, por contra, el candidato fuera el alcalde de Morella, con un bloque muy fiel y en el que apenas hay movimientos. El entorno de Puig teme que si cede avales a Francesc Romeu, finalmente, le acabe cediendo también la candidatura a la secretaría general en favor de Romeu aunque, posteriormente y a cambio, en el reparto de la ejecutiva, Puig asumiera la presidencia y controlara áreas de peso como Organización.
EL DEBATE IDEOLÓGICO
Más de 2.800 enmiendas a la ponencia marco
El secretario de Organización de la gestora de los socialistas valencianos, Alfred Boix informó ayer de que la ponencia marco que se debatirá en el congreso ha recibido un total de 2.812 enmiendas distintas, de las cuales, 946 se refieren a la primera y tercera parte de la misma, la que incluye la cuestión del cambio de nombre; 1.113 al segundo punto, relativa al proyecto político y 745 aluden al modelo de partido.
Ida y venida de Zapatero
Por otro lado, Lerma, a petición de los periodistas, realizó un balance del proceso precongresual y recordó que "siguen vigentes las mismas condiciones para ser candidatos" que pasan por lograr el 25% de los avales. De cara al Congreso, Lerma explicó que la dirección federal del PSOE está invitada, por lo que el secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, "presumiblemente" acudirá el último día a la sesión de clausura.