En la calle Alona, del barrio de Benalúa, se ha ejecutado este verano a la altura del número 42 una pequeña obra que consistía en un parche de asfalto sobre la calzada. Pero en el vecindario han surgido quejas porque, según explican, la obra terminó hace aproximadamente un mes y, sin embargo, la empresa que hizo los trabajos se dejó sobre la acera unas señales de prohibición de aparcar y otros enseres. Uno de los vecinos asegura que ha llamado a la Policía y que también dio parte al Ayuntamiento, pero siguen sin llevarse estos objetos que obstaculizan el paso tanto de los vecinos como de los alumnos del colegio Benalúa y, sobre todo, de las personas mayores y con movilidad reducida que viven en la zona.
Cerca del lugar anterior, en Catedrático Soler, 32 los miembros de la organización vecinal Movimiento por Benalúa han optado por construir ellos mismos un paso peatonal que atraviesa una jardinera. Según explican lo han hecho "ante las continuas denuncias de caídas", sobre todo de personas mayores al bajar del autobús. Estos accidentes, apuntan, han sido más frecuentes cuando la tierra estaba mojada.
En la avenida de Federico Soto, esquina con Pintor Agrasot, encontramos un bolardo suelto, posiblemente porque algún vehículo lo ha golpeado. Por desgracia, es frecuente encontrar estas piezas fuera de su lugar.