MANUEL DOPAZO
La adjudicación municipal de la explotación de la Plaza de Toros de Alicante desde 2007 a 2010 no fue arbitraria ni se concedió a una mercantil que incumplía las condiciones fijadas, según una sentencia del juzgado de lo Contencioso Administrativo Número 2, en la que rechaza el recurso interpuesto por Servicios Taurinos Serolo. Contra esta resolución cabe recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia.
La mercantil que impugnó ante los tribunales la decisión del Ayuntamiento de adjudicar a Servicios Taurinos Integrales la explotación taurina de la Plaza de Toros, y pedía su anulación, ha recibido un duro varapalo del juzgado, mediante una sentencia suscrita por el magistrado Javier Latorre Beltrán. En la misma se desestiman todas sus peticiones y el derecho a recibir una indemnización por daños y perjuicios.
La oferta de Serolo fue excluida del concurso, mediante acuerdo de la Junta de Gobierno del 12 de marzo de 2007, porque según los informes municipales incumplía el pliego de condiciones al no tener solvencia profesional mínima de cinco años. En el recurso de Serolo se insiste en que cumple esta condición, pero el juez lo rechaza al indicar que "sólo ha acreditado un año de dedicación al negocio taurino en plazas de primera y segunda categoría".
Serolo también denunciaba que la oferta de Servicios Taurinos Integrales, que ganó el concurso, fue admitida indebidamente al estar integrada por dos empresas y no acreditar una de ellas la experiencia que se pedía. El juez discrepa y afirma que una de las empresas acredita 46 años de experiencia y que al concursar dos mercantiles unidas en una unión temporal de empresas, al experiencia de una se acumula a la otra.
En cuanto a la valoración arbitraria de las ofertas, la sentencia recalca que no se observa "error ostensible o manifiesto", ni "inobservancia de elementos reglados", por lo que también se rechaza.