VICTORIA BUENO
La Conselleria de Educación ordenó ayer una movilización histórica de inspectores para que en una sola mañana encuestaran a la totalidad de los institutos públicos de la provincia sobre el modo en que se está impartiendo la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía y visitaran por sorpresa a algunos de ellos.
El día anterior el propio conseller advirtió en declaraciones a los medios de comunicación de que los inspectores harían su trabajo e irían a los centros para controlar que la asignatura se imparte como contemplan las instrucciones del Consell: en inglés y con dos profesores si el titular no domina la lengua. Lo que no esperaban ni siquiera los propios inspectores es que la labor se les encomendara "de hoy para hoy" -por ayer-, tal y como llegaron a comentar ellos mismos en alguno de los centros visitados.
De esta histórica batida quedaron excluidos los centros concertados pese a ser competencia de la misma inspección educativa. Estos colegios, como corroboró el asesor jurídico de Escuelas Católicas -?entidad que agrupa al 86% de las aulas de la concertada en la provincia- han empezado a impartir la polémica asignatura con la misma "lógica" que emplean los centros públicos: "con sentido común y pedagógico tratando de que los alumnos aprendan la materia y mejoren su inglés, con el apoyo y coordinación del departamento y ajustándonos a las instrucciones de la conselleria".
La única diferencia radica en que el profesorado de la concertada no protesta. Hasta el libro elegido por ejemplo en el colegio Agustinos de Alicante coincide con el de otros institutos públicos, de la editorial Oxford. El director de este colegio confesaba ayer la suerte que tiene de contar con un profesor de Ciencias Sociales que domina el inglés, aunque también admitió que "cuando no le entienden, pues vuelve a repetirlo o lo dice en castellano, hay que usar el sentido común".
Se trata de la misma postura expresada desde los institutos públicos pero no parece valerle al conseller, que ayer lanzó a los inspectores para controlar las clases. "En los últimos 20 años no recuerdo nada parecido. Lo único que últimamente ha llevado a la inspección a visitar en masa los centros son las pruebas diagnósticas a los alumnos para presenciar la apertura de los sobres", coincidieron en señalar en los centros que recibieron las visitas sorpresa.
En la práctica, como los poco más de una docena de inspectores con que cuenta la provincia no daban abasto para completar el interrogatorio a los 136 institutos la misma mañana -además debían visitar al menos un par de centros cada uno-, los funcionarios administrativos de la sede territorial tuvieron que emplearse a fondo para ayudarles a completar las encuestas, tal y como confirmaron a este diario.
Las preguntas
Entre las preguntas a que tuvieron que someterse ayer los directores figuran los horarios y grupos fijados para impartir EpC así como el profesorado asignado por cada centro. El arranque del cuestionario parece hecho para despistar porque generaliza sobre las posibles incidencias en el inicio del curso, pero el resto de la encuesta se centra exclusivamente en EpC: Si se ha impartido con normalidad, si los dos profesores comparten el aula y colaboran, si lo hace el resto de los docentes, si la materia se da efectivamente en inglés y sobre quién recae la programación.
En los aproximadamente 25 institutos de la provincia que ayer recibieron la visita de un inspector tuvieron además que presentar todos los textos preparados para que fueran revisados y comprobar la lengua empleada. En el IES 1 de Mutxamel el departamento de Inglés incluso había redactado un escrito para solicitar un inspector pero para que les asesore pedagógicamente sobre el modo en que tiene que impartir la asignatura "porque nadie se va a saltar la ley, pero resulta complicado cumplirla y el informe técnico sobre si cumplimos la ley no da problemas, el problema es pedagógico y de planificación y es lo que tiene al profesorado tan desconcertado como soliviantado. Se sienten ridículos en el aula", señalaron.
En la misma línea, desde el instituto Las Lomas, que también recibió a la inspección, señalaron que "lo que no se puede evitar es que los claustros expresen su malestar pero lo fundamental es adecuar la materia al nivel de los niños y no se puede empezar a trabajar de golpe en segundo de ESO". Otro de los directores admitió haber contestado a su inspector que la colaboración del profesorado era nula "porque nuestro claustro se ha pronunciado en contra de la organización pedagógica impuesta por la conselleria Hemos dicho que haga constar que es una barbaridad sin precedentes".
El sindicato STEPV propone a los directores una "huelga de celo" y que se limiten a colaborar "lo estrictamente obligatorio" con la Conselleria de Educación.