TERESA JUAN-MOMPÓ
No dos, sino tres. Una terna de profesores se encargó ayer de impartir Educación para la Ciudadanía a los nueve alumnos de Segundo de ESO del IES Bernat Guinovart de Algemesí. Como buen profesor de Filosofía, Josep Bermúdez define la situación de "kafkiana" y, en defensa de los pensadores patrios, también se atreve con el adjetivo "valleinclanesca". Bermúdez está capacitado pero no habilitado en Inglés para impartir EpC, lo que le ha obligado a entenderse con un profesor de Inglés para que le ponga voz a sus contenidos.
A esta "grotesca" situación hay que añadirle más azúcar. El pasado miércoles, tras impartir filósofo y anglófono la primera clase juntos, Bermúdez advirtió que el jueves tenía otra con un grupo algunos de cuyos alumnos han escogido como primer idioma el francés. Planteó el hecho al director y, en aras de que "todos estén atendidos", se montó el trío. Así, con humor, afrontaron los alumnos la escena: 3 docentes para 9 estudiantes. Una proporción pedagógicamente envidiable si se tiene en cuenta la ratio que registran los centros públicos. Sin embargo parece poco didáctico que dos profesores, al unísono y en lenguas diferentes, reciten los contenidos de una materia a los alumnos en la misma aula; mientras el de Filosofía y único capacitado, según la norma, para impartir la asignatura, se limita a regular el orden en la clase.
Bermúdez considera la situación "absurda" y lo ha hecho saber por escrito a la dirección: "Estoy en contra de este sistema y espero que los tribunales lo paren", declara el profesor, que cree "atacada" su libertad de cátedra por Camps y Font de Mora: "El hecho de que se traduzca el programa que yo he preparado ya es un ataque", dice. "Soy el profesor pero no sé bien cómo evaluar. Coordino la materia pero no sé qué se ha dicho ni cómo. Me ponen en un compromiso".