S. A.
Con rosas en la mano, un grupo de 10 personas acompañó ayer a la alcaldesa a un acto íntimo que para ella tenía un significado muy emotivo, visitar a las monjas capuchinas de clausura y rendir homenaje al cuerpo incorrupto de la madre Sor Úrsula Micaela, en proceso de beatificación.
En los días de la campaña electoral, las concejalas del PP acudían a diario al convento, que está frente al edificio donde tenían su sede, para pedirle a Sor Úrsula Micaela que les diera fuerzas y suerte. Algunos de los ediles varones también se sumaron a este rito. Tanto es así, que prácticamente todo el equipo de gobierno llevaba una estampa de la madre y una medalla de Niño Jesús del Milagro, regalo de las capuchina.
La madre Sor Úrsula Macarena llegó a Alicante en 1672, fue una mujer muy influyente en la sociedad de aquélla época, y cuando murió a los 75 años su cuerpo quedó incorrupto. Esta historia la relató ayer la madre abadesa del convento, quien le regaló a la alcaldesa una nueva medalla del Niño Jesús del Milagro, pero de oro, a la vez que obsequió a los demás presentes con otras medallas y fotografías con un texto de Sor Úrsula.
Las religiosas le desearon toda clase de parabienes a la nueva alcaldesa y le aseguraron que rezarían por ella, aunque preguntaron qué había pasado si antes había un alcalde. También señalaron que tenían fotografías de políticos para rezar por ellos: de Aznar, de Trillo, que las visitó, o de Carlos Mazón.