P. R. F.
Ni 24 horas han tardado Ximo Puig y Jorge Alarte en empezar a cortejar el voto decisivo de Francesc Romeu de cara al congreso que los socialistas valencianos celebrarán la próxima semana. El lunes mismo, apenas 24 horas después de que finalizara el proceso de elección de delegados para el cónclave, Romeu compartía mesa y mantel con Ximo Puig para hablar de la posibilidad de concretar una mayoría. Jorge Alarte también telefoneó al director de la Escuela Jaime Vera-PSOE para tratar de limar asperezas. Sabido es que la opción del alcalde de Alaquás no levanta ningún tipo de adhesión entre el grupo de Romeu. Todo lo contrario. Puig y Alarte parecen por delante del resto en la recogida de avales. Ambos podrían tener firmas suficientes para llegar hasta el final pero ninguno tiene una mayoría suficiente para ganar en solitario el cónclave.
Los pactos, por tanto, son imprescindibles. Romeu, en un comunicado, se mostró abierto a hablar con todos los precandidatos pero, sin embargo, en el caso concreto de Puig, llegó a hablar de sintonía. "La base ideológica y programática de ambas candidaturas es similar, ya que coincidimos y aceptamos las propuestas de los dos para modernizar el partido, lo que nos permitirá seguir hablando y avanzando", apuntó Romeu que podría ampliar su influencia si acaba sumando los avales de que dispone la diputada Ana Noguera.
Romeu, que anoche estaba en Petrer, también habló de reunirse con Jorge Alarte para, en principio, "conocer su posición respecto de la ponencia y sus criterios ideológicos y programáticos, puesto que no los conozco, ya que no sé si los ha hecho públicos en algún momento". De igual manera, indicó que le pondrá "encima de la mesa mis propuestas para modernizar y articular el PSPV y espero que él me diga cuáles son las suyas". Subrayó Francesc Romeu, de todas maneras, su "voluntad de hablar con todos es algo inequívoco" y aseguró que la llevará "a la práctica en todo momento".
La cuestión, hoy por hoy, es acabar de perfilar cómo se terminan de articular todos esos movimientos. De momento, Romeu, que mantiene oculto el número de avales real con el que cuenta y seguramente no los hará públicos hasta el congreso, insiste en que cualquier acuerdo pasa por el hecho de que él asuma la secretaría general. Ximo Puig podría ofrecerle una vicesecretaría. Pero Alarte tampoco está dispuesto a ceder la vicesecretaría. Sólo hay una diferencia entre ambas opciones. Con Puig, Francesc Romeu sería la imagen del futuro frente a la veteranía de Puig. Si pacta con Jorge Alarte, tendrá que competir con él.