ÁFRICA PRADO
erviosas y disfrutando de las vistas de la ciudad desde el castillo de Santa Bárbara, muchas por primera vez, se encontraban ayer las reclusas y ex reclusas del centro penitenciario de Villena que han participado en la confección de los diseños de alta costura de siete modistos alicantinos momentos antes de que sus creaciones se exhibieran en la explanada de la fortaleza, donde las modelos desfilaron contra el viento que sopló en una improvisada pasarela ante 300 personas.
El desfile -presentado por la modelo Nieves Álvarez y con invitadas como Lucía Bosé o la secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo- estaba amadrinado por la ex modelo y artista por la paz de la Unesco, Bibi Russell, creadora del plan "Moda para el Desarrollo" en Bangladesh, que apoya la comercialización de la industria artesanal hecha por mujeres de este país y que hoy da trabajo a más de un millón de personas.
Un proyecto similar ha llevado a cabo de forma experimental Rosa Escandell con diez internas del centro de Villena, que a lo largo del año han recibido la formación necesaria para colaborar mano a mano en la confección de ropa de alta costura y complementos con los diseñadores Pepe Botella, Rubén Hernández, Siglo Cero, Balbino Martínez, Jose y Toni, Manuel Espuch y Virma-Marisa Martín. Los productos elaborados han utilizado excedentes de empresas textiles españolas y materia procedente de cooperativas de países en desarrollo como Kenia o Colombia para los complementos.
Las mujeres han formado parte de un proyecto de inserción socio-laboral coordinado por el Programa de Reinserción de Mujeres (PRM) que dirige Escandell en colaboración con la CAM e Instituciones Penitenciarias, cuyo fin es formar en un oficio a un grupo de internas -españolas y extranjeras, con cargas familiares, escasos recursos económicos y carencias formativas- para después acompañarlas en su integración al mercado laboral, a través de microcréditos, para comercializar sus productos cuando salgan de prisión.
Una de ellas, que se encuentra en tercer grado, acaba de firmar su primer microcrédito y en cuestión de meses se convertirá en autónoma. Ayer decía sentirse "una afortunada, y más, tal y como está el trabajo ahora". Otra compañera, Mariana, señalaba que el programa "es lo mejor que nos ha podido pasar" tras añadir que es "una oportunidad de poder mostrar nuestra parte positiva y de tener algo a lo que agarrarnos al salir". Mihaela, rumana como la anterior, recuerda orgullosa que comenzó "sin saber coger ni una aguja y hemos llegado a coser alta costura". Agradecidas todas ellas al proyecto, quizás la más ilusionada fuera Verónica, venezolana a la espera de obtener permiso para casarse, que ayer salió a la calle por primera vez en tres años, y que vestirá un traje de novia de Manuel Espuch, que será su padrino y con el que le gustaría trabajar pronto.
Mercedes Gallizo alabó la iniciativa de Villena, que consideró "una referencia, no sólo para centros de nuestro sistema, sino también para la sociedad". Rosa Escandell, señaló su intención de extender el proyecto a otros colectivos de mujeres y crear un taller-base de confección en Alicante.