PERE ROSTOLL
Dos de los cinco candidatos a la secretaría general del PSPV, Francesc Romeu y Ana Noguera, perfilan un acuerdo -"un espacio de entendimiento", de acuerdo a las fuentes consultadas- que les permita disponer de la fuerza suficiente para convertirse en bisagra y decantar el congreso del PSPV. La entente, que podría escenificarse la próxima semana una vez que finalice el proceso de elección de delegados, permitiría a ambos reforzar su posición e intentar consolidar una mayoría que decantara no sólo la secretaría general de los socialistas valencianos sino también la composición de la nueva dirección de la organización en el congreso convocado para el último fin de semana de septiembre.
La aritmética no deja lugar a dudas. Tras la decisión de la gestora de elevar el listón de avales al 25% de los delegados, era evidente que todos los aspirantes no podían llegar hasta el final. El pacto entre Romeu y Noguera es una salida natural para ambos. El director de la Escuela Jaime Vera ha pasado de ser un aspirante con pocas opciones a tener en sus manos más votos de los que nadie esperaba. En una comarca como la Vega Baja, por ejemplo, Romeu podría ser mayoritario con cerca de una veintena de delegados. Y con su alianza con Noguera cubre uno de sus flancos más débiles: la proyección pública y la imagen en las Cortes Valencianas, dos escenarios que la diputada domina y en los que se mueve a la perfección.
Ambos, de hecho, vienen colaborando en la elección de delegados en algunas asambleas, según explicaron fuentes próximas a los dos aspirantes. La cuestión es, en estos momentos, de qué lado caerán los avales que el tándem Romeu-Noguera pueda acabar aglutinando. La primera opción, obviamente, es llegar hasta la votación final. Pero, en el caso de que eso no se produjera, ambos podrían contar con una buena porción de delegados para decidir entre la opción de Ximo Puig o, por el contrario, decantarse por la candidatura de Jorge Alarte, que todo indica que contará con el favor de la plataforma impulsada por Leire Pajín. Ni está decidido el apoyo a uno u otro. Ni será fácil llegar a un acuerdo de todos contra Puig, como desearía la plataforma y los afines a la secretaria federal de Organización. Todo lo contrario. La relación de Alarte con Francesc Romeu y Ana Noguera es, cuando menos, distante. Ambos consideran que la agresividad del alcalde de Alaquàs no favorece una alianza y que no ha afrontado el proceso con las formas correctas. Así las cosas, todas las opciones para el cónclave están abiertas. No hay que descartar, hoy, ninguna de las posibilidades.
El pacto entre los dos aspirantes debería servir, en principio, para "bajarle los humos" a Alarte, henchido tras el respaldo que ha recibido de la mayoría de los notables de l'Alacantí pero necesitado de más votos para llegar al porcentaje suficiente que le pudiera otorgar la secretaría general del PSPV. Sólo no va a ningún sitio. De lo contrario, para Romeu-Noguera, la opción de sentarse a negociar con Puig estaría abierta aunque sujeta, obviamente, a la configuración de nuevos equipos y de grupos de trabajo que incidieran en la necesidad de relanzamiento de la organización que necesita el socialismo valenciano. Pero ni nada está decidido ni nada, hoy, todavía está cerrado.