P. ROSTOLL
Que Joaquín Ripoll va a concentrar todas sus fuerzas en el congreso provincial del PP es un secreto a voces desde hace semanas. Pero de ahí a la tranquilidad interna con la que el titular de la Diputación está afrontando el congreso regional hay un trecho demasiado grande. Ripoll no sólo ha dado ya su aval al presidente de la Generalitat para que siga al mando del PP sino que ha impulsado también que la mayoría de los mandatarios locales de las organización en la provincia presten su rúbrica para la continuidad de Camps.
Ahora viene la segunda parte, también prevista en el guión que Joaquín Ripoll trata desde hace meses de concretar para mantener su puesto al frente del PP de Alicante: las asambleas locales para la elección de los compromisarios al cónclave regional. Por primera vez en mucho tiempo, no habrá lucha. Al menos esa es la consigna extendida en la mayoría de las agrupaciones locales del PP -todas tendrán derecho a elegir al menos un compromisario- y la posición que Ripoll y sus huestes van a defender. El titular de la corporación provincial, explicaron fuentes populares, entiende que hay una nómina lo suficientemente amplia de compromisarios pendientes de elección lo que permite un reparto generoso de delegados que impida votaciones en las agrupaciones más importantes.
Ese escenario, en el fondo, facilita, por un lado, la posibilidad de que Ripoll abra una vía de negociación para que no haya confrontación en el congreso provincial convocado para el 14 de diciembre y, por otro, evita que los dos sectores midan fuerzas y destapen sus cartas antes de la convocatoria que debe decidir si el titular de la Diputación vuelve a repetir en el partido. Así las cosas, habrá tranquilidad en el PP para el congreso regional tras descartar Ripoll dar batalla.