El barrio del Raval Roig cerró ayer sus cinco días de fiestas patronales con la tradicional "poalà" en la calle Virgen del Socorro, con la que disfrutaron todos los vecinos, grandes y pequeños, además de los visitantes. Dos cubas de agua no potable fueron suficientes para empapar a todo el barrio y provocar momentos de verdadera diversión. Tras la "poalà", por la noche, se llevó a cabo un pasacalle con la banda de música "Lo que haga falta" de Crevillente y se celebró la entrega de premios del concurso de disfraces de adultos. Este barrio, en el que apenas viven unas 2.000 personas, concluyó así la 168 edición de sus fiestas patronales, las más antiguas de la ciudad, que cada año congregan a multitud de personas, tanto en el día de la procesión, donde no faltan a la cita antiguos vecinos del barrio, como en la fiesta del agua de ayer.