P. ROSTOLL
Un total de 26.402 militantes del PSPV tienen el derecho de participar desde ayer y hasta el próximo día 13 en las asambleas que elegirán a los 565 delegados que tendrán en sus manos designar al futuro líder de los socialistas valencianos. El proceso se inició con una asamblea tranquila en la agrupación de Mutxamel, que designó un total de dos compromisarios. Una calma que precede a la tempestad en la que, con toda seguridad, se va a mover el proceso en las principales agrupaciones. A día de hoy, explicaron fuentes socialistas, la previsión en algunos de los principales colectivos locales caso de Alicante, Alcoy, Benidorm, Torrevieja o Elda es la de que se presenten listas alternativas.
En la mayoría de esas agrupaciones, las rencillas internas no responden tan sólo a los apoyos de las diferentes candidaturas que, de momento, concurren en el proceso -hasta cinco- para elegir al nuevo secretario del PSPV; sino, sobre todo, a conflictos de carácter local. El caso de Alicante es el más claro. De hecho, el resultado de la asamblea que se celebrará el próximo sábado 13 de septiembre -el día en el que se concentrarán las principales convocatorias- va a interpretarse como un primer termómetro de la fuerza o la debilidad en la que se mueve Roque Moreno para mantener el control del socialismo alicantino. Pero esa batalla vendrá más tarde. De momento, los socialistas se aprestan a elegir a los delegados para el congreso del PSPV en un escenario de absoluta atomización y alejado de la unidad.
Está por ver que ocurre en la agrupación de Elche. En medio de la delicada situación política de los socialistas ilicitanos, dirigentes del partido apuntaron ayer que las diferentes familias del partido tendrían muy avanzado, sino cerrado, una entente para evitar el enfrentamiento con una lista única en la que tendrían cabida partidarios del ex alcalde Diego Maciá. En todo caso, la precariedad envuelve ese principio de acuerdo y nada está cerrado.
Sea como fuerte, la elección de delegados es un proceso clave para despejar el complicado panorama interno de los socialistas. La imposiblidad, no aritmética pero sí real, de que los cinco aspirantes -Ximo Puig, Alarte, Francesc Romeu, Ábalos y Ana Noguera- lleguen hasta el final, obliga a acuerdos. El propio Joan Lerma consideró ayer que, como máximo, llegarán tres candidatos a la votación final. El único que parece contar con firmas aseguradas es Puig. El resto tendrán que buscar avales para tener más fuerza en unas negociaciones que, dado el calendario marcado por la gestora con diez días de posibles impugnaciones tras las asambleas, llegarán hasta el arranque del congreso.
Por otra parte, María Dolores de Cospedal, a título personal, dijo ayer sobre los insultos de Fabra a un diputado socialista en Castellón, hecho que dijo desconocer, que "los insultos personales no tienen cabida en política, diga quien los diga".
DEBATE DE POLÍTICA GENERAL
Antes o después del cónclave
Uno de los detalles que puede dar aún más salsa, si cabe, al proceso congresual del PSPV es la fecha en la que se desarrollará el Debate de Política General en las Cortes. Anoche, la cúpula del PP no tenía todavía decidido sí la junta de síndics de hoy abordará la fecha del pleno que marca el arranque del curso político. La posición que barajaban los populares era bien convocar el pleno la semana previa del congreso socialista o 48 horas después de que el PSPV renueve su liderazgo durante el último fin de semana de septiembre. Por su parte, el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, consideró "muy bonito" que los socialistas adopten el nombre de PSCV para adaptarse a la Comunidad.