REDACCIÓN
Pardo, que viajará dentro de unos días a Valencia para divulgar su caso, afirmó en una conversación telefónica que su pretensión es que los jueces establezcan las posibles responsabilidades en la muerte de Kail Xila Pardo, de cinco años, después de haber sido sometida a una "curación" en la clínica dental.
El padre, pintor artístico, dijo que la muerte de la niña, después de tres días en coma, ocurrió el 1 de enero de 2006 en el Hospital Virgen de la Arrixaca, de Murcia, adonde fue trasladada desde el Hospital General de Alicante al no disponer de camas libres en la UCI de Pediatría.
Según Williams Pardo, en la muerte de su hija hay una serie de "hechos confusos" con los que están relacionadas varias personas, entre ellas una familia a quien él había dejado la niña en custodia mientras trabajaba en Madrid. El padre contó que en la ciudad boliviana de Santa Cruz, donde vivía con la niña conoció a unos españoles que le animaron a viajar a España con la pequeña, con la promesa de que le ayudarían en su escolarización.
Una vez en España, dejó a la niña en Elda y la familia amiga gestionó con la clínica privada el tratamiento de la pequeña, aunque después del desenlace fatal dejó de mantener contacto con él.