JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ
El vuelco de un camión en la A-70 provocó ayer un monumental atasco de hasta doce kilómetros desde la Universidad al túnel de Sant Joan, según confirmaron a este diario fuentes de la Guardia Civil de Tráfico. Se trataba de un camión con más de 25.000 kilos de frutas, hortalizas y otros alimentos que tenían que trasladarse a mano a otro vehículo antes de poder despejar la vía. Estos trabajos obligaron a cortar un carril de circulación lo que motivó atascos durante todo el día en esa zona. Los coches que se disponían a entrar en la autovía se encontraron con un gran atasco que iba creciendo a medida que avanzaba la mañana.
Se daban todas las circunstancias para que se colapsara la autovía mientras se hicieran los trabajos: Viernes, en pleno mes de agosto y en la provincia de Alicante. Desde las seis de la madrugada ya comenzaron los primeros trabajos para vaciar la carga. A las ocho de la mañana, empezaban las primeras colas que se fueron incrementando a medida que avanzaba la jornada hasta llegar a los doce kilómetros hacia el mediodía. A la gran cantidad de turismos que se disponía a coger la autopista para el fin de semana, se unía un tráfico intenso de camiones y vehículos pesados. Pese a que la zona del accidente estaba señalizada y había agentes regulando la circulación, el efecto embudo era inevitable y en algunos momentos de la mañana el tráfico estaba prácticamente interrumpido. Ante esta situación, desde la Guardia Civil se optó por suspender los trabajos hasta por la noche, en momentos en que hubiera una intensidad de tráfico menor y reducir las molestias.
Como ya publicó este diario en su edición de ayer, el accidente se produjo poco antes de las 23.00 horas a unos 800 metros del túnel de Sant Joan, en sentido Valencia. El camión, de cuarenta toneladas de peso, se salió de la vía por el lado derecho y quedó semivolcado. La carga que transportaba quedó totalmente desparramada en el interior del tráiler. El conductor del vehículo sufrió lesiones de carácter leve, que fueron atendidas en el mismo lugar del accidente por los efectivos sanitarios. El siniestro ya produjo retenciones por la noche en la autovía mientras se limpiaban los restos de gas oil, ya que se tuvo que cortar un carril.
Pero estas labores no fueron nada porque aún quedaba lo más difícil: trasladar toda la carga de un camión a otro vehículo. Sin embargo, era de madrugada y el propietario del camión no tenía ni los medios ni el personal para realizar ese trabajo a esas horas. Toda la carga iba distribuida en palés, pero como consecuencia del impacto todos los productos habían quedado desparramados en el interior del tráiler. La única manera de vaciar el interior era sacando la mercancía a mano. Tampoco se podía remolcar el camión con una grúa porque el elevado tonelaje suponía un riesgo de que volcara o el tráiler se partiera. Para vaciar la carga se movilizó a un equipo de Torrellano, que debía pasarse el día cargando el género. Este grupo de trabajo no pudo empezar hasta las seis de la madrugada. Mientras tanto, el responsable del camión tenía que movilizar una grúa especial con la que poder despejar la vía, un tipo de vehículo especial que puede tardar horas en ser localizado.