REDACCIÓN
Muchas mascletás que se disparan en los pequeños municipios de la Comunidad Valenciana incumplen la distancia de seguridad entre el lugar donde se instalan los elementos pirotécnicos y el público asistente. Por desconocimiento o porque el lugar donde tiene lugar el espectáculo lo impide, en buena parte de estas mascletás, e incluso en castillos de fuegos artificiales, los asistentes más atrevidos se sitúan a menos de cuarenta metros de distancia de los cohetes previstos en la norma.
Según han relatado trabajadores de empresas pirotécnicas a este periódico, resulta habitual que sean ellos mismos quienes asuman y establezcan las condiciones de seguridad antes de empezar el fuego, dado el desconocimiento que muchas autoridades de pueblos pequeños tienen sobre las normas a seguir en estos espectáculos.
Han sido las empresas pirotécnicas, cuyos responsables y operarios manipulan la pólvora y sí conocen el reglamento, quienes han promovido que en los últimos años muchos ayuntamientos y comisiones festeras cambien de lugar el disparo de las mascletades y castillos de fuegos artificiales porque, en pequeñas plazas y calles, resultaba imposible cumplir esa norma de seguridad.
Así, ahora resulta habitual tener que desplazarse a lugares abiertos, como polideportivos, calles en proceso de urbanización o avenidas anchas, para poder situar las vallas de seguridad a cuarenta metros de los asistentes.
Ese cambio se ha producido en casi todos los sitios donde la mascletà quedaba prácticamente encima de de los asistentes. En otros lugares, el publico queda a entre treinta y cuarenta metros, distancia que supone un incumplimiento de la norma pero que se "estima adecuada".
No ocurre lo mismo en ciudades cuyos policías locales conocen los planes de emergencia y seguridad. En esos casos resulta muy difícil saltarse los controles, y también en los últimos años ha sido habitual que se desplacen los espectáculos para preservar la integridad de los amantes de la pólvora.