JOSÉ A. MARTÍNEZ / REDACCIÓN
La brutal agresión que sufrió el profesor y comentarista político Jesús Neira en Majadahonda cuando intentó defender a una maltratada de una paliza ha abierto el debate sobre cuál es el papel que debe tomar el ciudadano de a pie cuando se encuentra en una de esas situaciones. Sin embargo, la estadística muestra que cada vez son más los vecinos que se implican en la lucha contra los malos tratos. La Audiencia Provincial estima que un diez por ciento de las denuncias que se presentan por malos tratos proceden de los propios vecinos que avisan a la Policía cuando escuchan los gritos en la vivienda de al lado. El testimonio de estos vecinos ha permitido a las fuerzas de seguridad y a jueces y fiscales actuar de oficio en casos que de no ser por la intervención de las personas próximas a la víctima habrían permanecido ocultos.
El presidente de la Audiencia Provincial, Vicente Magro, señaló ayer que de las 4.000 denuncias por violencia de género que se presentan cada año en la provincia de Alicante, cerca de 400 proceden de los propios vecinos. Magro recalcó que la cooperación ciudadana resulta esencial en la lucha contra la violencia de género. De hecho, las declaraciones de los vecinos se han convertido en pruebas de cargo esenciales que han permitido lograr condenas a maltratadores cuando la víctima se negaba a declarar contra su agresor, condenas que ya han empezado a ser confirmadas por la Audiencia. Magro señaló que empieza a apreciarse un cambio en la sociedad sobre la violencia de género, ya que hasta la fecha las agresiones domésticas se consideraban un problema de carácter privado. "Ahora se avisa a la Policía en cuanto se percibe una situación de riesgo", explicó.
El principal problema al que se enfrentan los jueces para en la violencia de género es la negativa de las víctimas para denunciar los hechos. La Ley Integral de Violencia sobre la Mujer permite que jueces y fiscales puedan actuar de oficio ante casos sospechosos de maltrato, con independencia de que la mujer maltratada quiera o no seguir adelante con el procedimiento. De hecho, en la agresión sufrida por Jesús Neira en Madrid, la víctima se negó a denunciar al maltratador.
Otro problema que se suele plantear es que, una vez presentada la denuncia, la mujer se retracte y ya no quiera continuar con el procedimiento. La Ley de Enjuiciamiento Criminal dispone además que las esposas tienen el derecho a no prestar declaración contra sus parejas en un procedimiento penal en el que estén imputados. Magro explicó que la violencia de género se trata de delitos que se comenten en la intimidad del hogar y en los que si la víctima no declara es muy difícil encontrar pruebas para fundamentar una condena, sobre todo si se trata de agresiones de carácter leve, como un empujón, o amenazas de muerte.
Por su parte, la pareja del presunto agresor del profesor Jesús Neira afirmó ayer que no se considera maltratada por él, sino que lo que ocurrió el pasado día 2 en Majadahonda (Madrid) fue un simple "forcejeo" debido a que Antonio P.R. no había tomado su medicación, y pidió disculpas a la familia de la víctima, informó ayer Efe.
En una entrevista telefónica en el programa "Visto y Oído" de Cuatro, Sandra manifestó que no se considera "maltratada por ese señor", en referencia a Antonio P.R., su pareja, y dijo que Antonio es "una bellísima persona". Relató que ella no vio cómo Antonio agredió a Jesús, pero al ver que éste estaba tirado en el suelo se arrodilló, le pidió "mil disculpas" y le preguntó si estaba bien, a lo que él asintió con la cabeza. "A partir de ahí, Antonio se derrumba, empieza a llorar, no entiende qué le pasa", detalló Sandra en la entrevista televisiva para precisar que el presunto agresor está bajo tratamiento psiquiátrico y necesita medicación, por lo que "es una persona a la que hay que ayudar". Aseguró que "si Jesús Neira no hubiera intervenido, no hubiera ocurrido nada". Sandra pidió disculpas "a toda la familia" de la víctima, a la que agradeció "su comportamiento".