V. B.
El auto del TSJ que suspende cautelarmente la orden de EpC da al traste con la objeción de conciencia a la asignatura que ampara la opción B con los trabajos trimestrales.
Desde la Conselleria de Educación justificaron en su día la opción de los trabajos para evitar que los que quisieran objetar contra la asignatura se vieran perjudicados académicamente en el caso de optar por no cursar la materia, ya que, al ser obligatoria, se podían encontrar sin el título de graduado de ESO si las sentencias a sus recursos no eran favorables.
Ayer el presidente de Concapa, Nicolás Sánchez, lamentaba "profundamente" la decisión del TSJ -aunque sostiene que la acatarán- y anunció que seguirán personándose en los recursos que hay contra la conselleria para "tratar de que la sentencia definitiva contemple las dos opciones de la asignatura, no porque creamos que esta sea la solución ideal pero sí una solución adecuada y pacífica. Es una manera de poder incorporar a estos padres que objetan a la educación". Prevé por tanto un "ambiente enturbiado en la educación el curso que viene" porque "vamos a luchar hasta el último momento". Este representante de los padres de centros católicos y a un tiempo jurista cree que el TSJ "ha dado una vela a Dios y otra al diablo" al "contentar a todas las partes". A la conselleria le concede la materia en inglés "que ha sido su caballo de batalla" y al sindicato y al Gobierno les atiende sobre la organización pedagógica. Por eso calificó la sentencia de "ecléctica" y personalmente aboga por que "todos los sectores hagan un pacto por la educación y se olviden de la lucha política".