CLARA R. FORNER
La Autoridad Portuaria relaciona la contaminación que detectó el Seprona -Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil- en la zona del muelle 17 con los vientos procedentes del Sáhara y defiende la inocuidad de la actividad de carga y descarga de graneles alegando que "Alicante no registra índices de enfermedades peligrosas".
Ayer se reunió el consejo de administración del Puerto y ratificó la política medioambiental aprobada en 2006, según indica una nota de prensa de la Autoridad Portuaria. En dicha reunión se presentó un informe con "todas las medidas medioambientales adoptadas en las operativas de carga y descarga y manipulación de mercancías a granel que se llevan a cabo en el muelle 17, siguiendo el diagnóstico medioambiental realizado entre 2005 y 2006".
El presidente de la Autoridad Portuaria, Sergio Campos, manifestó en el consejo -según el citado comunicado- que "Alicante sufre durante cuatro o cinco días al mes la intrusión de vientos saharianos, lo que supone la invasión de una nube de polvo que se va intoxicando por la aridez de la zona, su escasa cobertura vegetal, la manipulación de áridos, canteras, etcétera". Campos argumenta que "no se trata de una contaminación peligrosa" pues "de hecho Alicante no registra índices de enfermedades peligrosas". Es más, apunta que "en algunos días, en zonas alejadas del Puerto las mediciones superan los límites de contaminación".
Cabe recordar que el informe del Seprona afirmaba que, cuando realizó la inspección, no había lonas ni pantallas cortavientos ni se había humedecido el material para evitar la suspensión de partículas en el aire. Sin embargo, la Autoridad Portuaria asegura que "se están aplicando medidas paliativas, aunque no definitivas, ya que se está pendiente de la construcción de los nuevos silos para desplazar estas operativas al muelle 21". Los silos sólo se destinarán al cemento, pero el representante de los estibadores, Jaime Miró, señaló en el consejo que "las inspecciones sanitarias sólo obligan a llevar mascarillas dentro de la bodega, ya que la exposición directa con el clínker y el carbón no comporta peligro alguno para la salud de los trabajadores".
Tanto Campos como el director de la Autoridad Portuaria, Juan Ferrer, insistieron en que "el Puerto está tomando todas las medidas posibles, ya que se trata de uno de los principales activos de la ciudad y su provincia y desean que la convivencia puerto- ciudad se establezca en términos de total normalidad, tal como ha sido durante toda su historia".