J. A. M.
La Fiscalía reclamó ayer penas de 40 años de prisión para cada uno de los tres acusados por el atraco a una sucursal bancaria en Novelda utilizando armas de guerra y no aceptó las atenuantes que planteaban las defensas. El juicio quedó ayer visto para sentencia en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. Las defensas pidieron ayer la nulidad del juicio alegando que se han vulnerado los derechos de los procesados. Uno de los abogados era Cándido Conde-Pumpido, hijo del fiscal general del Estado.
Los hechos ocurrieron el 21 de abril de 2006 cuando los acusados se presentaron en la entidad bancaria armados y encerraron a los seis empleados, pero fueron sorprendidos por la Guardia Civil en pleno asalto. Los atracadores llevaban un subfusil y pistolas automáticas. El ministerio público sostuvo que no es creíble la versión que han dado en el juicio de que una cuarta persona les obligó a cometer el robo. "Eran tres y tenían armas automáticas", dijo. Asimismo pidió que se condene por separado el atraco y las detenciones ilegales de los seis empleados.
Por su parte, las defensas reclamaron ayer la nulidad del juicio al considerar que el acta no reflejaba lo que había ocurrido en la sala, como que algunos de los empleados del banco habían perdonado a los atracadores. Asimismo, plantearon que se había denegado la proyección del vídeo de las cámaras de seguridad; y que antes de la vista se había barajado la posibilidad de una conformidad "por lo que las penas estaban puesta de antemano". Los abogados consideran los hechos una tentativa de robo y alegan que los acusados fueron obligados por una persona muy peligrosa a asaltar la entidad para cobrar una deuda por drogas.