P. R. F.
El alcalde de Elche, Alejandro Soler, se autodescartó ayer de la lucha por la secretaría general del PSPV y terminó con las especulaciones que se habían desatado en las últimas semanas, especialmente a cuenta del acto que celebró junto a Leire Pajín en la capital ilicitana, sobre la posibilidad de que fuera el "tapado" de entre los afines a la nueva secretaria federal de Organización para hacerse con el liderazgo del socialismo valenciano. Soler no sólo dejó claro que no aspira a hacer carrera orgánica en el PSPV sino que, además, se ofreció para facilitar una solución.
"No aspiro personalmente a ser secretario general de los socialistas en el País Valenciano y sí a contribuir a una solución en la medida que me corresponda", apuntó Alejandro Soler en declaraciones a la cadena Ser. Sabido es que el primer edil ilicitano, en público, todavía no se había pronunciado abiertamente sobre sus aspiraciones a pesar de que muchos le habían señalado como un posible candidato a liderar el PSPV. En todo caso, la intención de Soler es centrarse en su trabajo al frente del consistorio ilicitano y dejar a un lado la disputa orgánica. De todas formas, todo indica que la agrupación socialista de Elche, la principal bajo gobierno socialista en la Comunidad, sí luchará por la secretaría provincial -proponiendo probablemente al concejal Alejandro Pérez- algo que puede chocar de plano con las pretensiones de Alicante, que también quiere asegurarse el liderazgo de la nueva estructura orgánica de la formación. Pero eso, de todas maneras, llegará tras el congreso nacional que los socialistas valencianos celebrarán la última semana de septiembre.
Mientras, los afines a Leire Pajín, la plataforma que la respaldó para auparla como portavoz de la delegación valenciana en el congreso federal del PSOE, continúa trabajando para solidificar su unión con la intención de condicionar la elección del futuro secretario general de los socialistas valencianos. En los próximos días, el grupo volverá a reunirse para preparar la elección de delegados e, incluso, cabe la posibilidad, aunque este extremo no está cerrado, de que se planifique un manifiesto como presentación.