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HEMEROTECA » |
J. A. GIMÉNEZ Ama de casa, con una monótona vida cuyo único episodio destacable es el dar a luz, dedicada al cuidado de la familia y el hogar, y con afición a exagerar sus dolores para quedar bien ante las demás. Éste es el retrato robot de una mujer embarazada con el que se encuentran las parejas que asisten a los cursos de preparación al parto en el Centro de Salud de la Florida de Alicante.
Tan retrógrado perfil femenino lo dibuja un vídeo que la matrona encargada de impartir estas charlas gratuitas semanales tiene incluido en la programación del curso, y al que ha tenido acceso este diario a raíz de la denuncia de una pareja indignada con su contenido. Titulado "La contracción uterina" y con guión y dirección de la doctora Rosa Grifol, esta grabación se realizó en el departamento de obstetricia y ginecología del Hospital Maternal de La Fe de Valencia. Aunque sin fechar, el vídeo debió de ser grabado en la década de los años 70, a juzgar por los atuendos que lucen sus protagonistas y otros detalles como los coches y las casas de la época. Varias décadas después se sigue exhibiendo a pesar de los evidentes anacronismos que presenta. Pero peor aún que su estética a lo "Cuéntame" son los comentarios de corte machista que en él se recogen.
Uno de los más ofensivos dice textualmente que "un ama de casa habitualmente no tiene ningún hecho importante que contar, no le ha sucedido nada extraordinario en su vida; entonces, este suceso del parto es para ella una cosa inolvidable y cuando lo relata lo tiene que hacer de la manera más terrible porque en la discusión entre las amigas aquélla que haya tenido el parto más doloroso, con más complicaciones, será la que quede mejor en el grupo". Antes de soltar semejante teoría, el vídeo regala algunos ejemplos de supuestas declaraciones de mujeres que ya han dado a luz, rememorando el antes, durante y después del parto. Verbigracia, de una madre a su hija: "Para tenerte a ti estuve cuatro días con dolores, me desgarré toda por dentro y estuve sangrando tanto que por poco no lo cuento". La voz en off femenina del vídeo, con una locución tan pobre como la realización, explica también que en el cine y la televisión los partos sólo aparecen "para darle un toque trágico al guión: el padre (?) o el niño mueren, se oyen gritos desgarradores...".
En otra escena, tres madres conversan en un parque mientras sus retoños juegan en los columpios. Una de ellas, que aparece fumando junto a un bebé, relata -a través de la misma voz en off- que "para mi segundo estuve diez horas con unos dolores tremendos y no salía; al final me lo tuvieron que sacar con los hierros y casi se asfixia, menos mal que ahora está bien".
Otra, en plan competición, replica: "Pues con la mía mayor me dieron por lo menos veinte puntos, estuve un mes sin poder sentarme". Y la tercera en discordia cierra la batalla: "Mi parto fue de riñones, que son los peores, son dolorosísimos". El vídeo expone luego, por fin, un comentario positivo sobre el parto. La locutora comenta que esta madre lo pudo pasar igual de mal que las anteriores, pero al llegar "informada y preparada" al parto no se queja tanto.
Pero el vídeo no se redime. Porque las imágenes con las que se ilustrarán las explicaciones técnicas sobre las contracciones uterinas -y las del siguiente capítulo- siguen la misma línea: la embarazada realizando las tareas domésticas (haciendo la cama, cocinando, haciendo ganchillo, recibiendo al marido que llega de trabajar, cuidando de los niños, etc).
La información científica que despliega el vídeo, según fuentes médicas consultadas por este diario, continúa vigente, aunque requiere algunos matices obvios debido al paso del tiempo y el consiguiente avance en el campo sanitario, algo que la matrona puntualiza en las charlas.
En el episodio "El día del parto", el vídeo advierte a la embarazada de que no se distraiga avisando a vecinas y familiares de que se va al hospital para "no hacer más trágico el momento". También se le avisa de que aunque para ella sea un día especial "para el personal que allí trabaja (en el hospital) es un parto más y, desde luego, no te felicitarán. Puede ser que tampoco te traten con amabilidad y simpatía, quizás estén cansados". Por supuesto, el padre no entra al paritorio. Se ve, pero además lo dejan claro: "una vez terminado el parto pasarás a la habitación. En ese momento es cuando váis a estar tu marido y tú con ese nuevo ser que habéis formado entre los dos".
La serie continúa con "Ya eres madre", donde hay aseveraciones como: "Durante tu estancia en la Maternidad sólo has tenido que atender al niño. Te han servido la comida, cambiado la cama y aseado al niño. Pero ahora todo eso... también lo tendrás que hacer tú". Al menos después animan a que "el marido la ayude". Algo es algo.
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