A. T.
La nueva A-7 surge en su mayor parte de la transformación en autovía de la N-340, excepto entre Castellón y el límite con Cataluña, donde discurre algo más hacia el oeste. A pesar de ello, el Ministerio de Fomento contempla algunas actuaciones en este tramo de la carretera, de gran peligrosidad por la existencia de travesías y el elevado tráfico de vehículos pesados. Una de ellas es la variante de Benicàssim y Oropesa, que se prevé como autovía. También se va a desdoblar la variante de la capital de la Plana.
Sin embargo, no se especifica que vaya a ser así en la nueva carretera que evitará el paso por los cascos urbanos de Benicarló y Vinaròs. También va a ser carretera convencional, según la información hecha pública hasta ahora, la variante de L'Aldea (Tarragona), cuya travesía, de casi cuatro kilómetros de largo y repleta de semáforos, es uno de los principales puntos conflictivos en la ruta hacia el norte.
Paralelamente, una obra prevista por la Generalitat habrá de contribuir también a hacer más cómodos los viajes a Cataluña. Se trata de la carretera CV-13, que conectará la CV-10 y la N-340 entre Vilanova d'Alcolea y Torreblanca. Las obras aún no están muy avanzadas, pero una vez acabadas serán una ruta alternativa al saturado tramo litoral de la N-340 y contribuirán a un mayor uso de la CV-10. Por otro lado, tampoco hay que olvidar que la construcción de la autovía de La Font de la Figuera completará otro itinerario por autovía entre Alicante y Valencia, en estos momentos el más utilizado.