CLARA R. FORNER
Saltando de barco en barco. Así acceden a menudo los usuarios de los barco-taxis y de otras embarcaciones al Puerto de Tabarca debido a que las tres escalerillas que dan acceso al muelle están permanentemente ocupadas. Esta situación ha sido denunciada por los afectados hasta en tres ocasiones ante la falta de seguridad que se crea, sin que hasta ahora se hayan tomado medidas. El problema se agrava los fines de semana, cuando llegan a amarrar hasta seis o siete barcos seguidos.
El Puerto de Tabarca es pequeño pero alto, pues está situado casi dos metros sobre el nivel del mar. Por este motivo, dispone de tres escalerillas para acceder a las embarcaciones. Según explica uno de los dueños de los barco-taxis, Manuel Ruso, "con frecuencia nos encontramos con serias dificultades para poder desembarcar a nuestros clientes dado que las tres escalerillas de servicio del Puerto" están ocupadas continuamente. Esto es así porque algunos de estos barcos al llegar a puerto se abarloan sobre las escalerillas y se mantienen allí hasta su partida, apunta.
Por tanto, los pasajeros de los barco-taxis se ven obligados a saltar por encima de varias embarcaciones para acceder al muelle "con el consiguiente riesgo", sobre todo para las personas con dificultades de movilidad, apunta el transportista.
La clientela tiene que "saltar por dos, tres, cuatro y hasta cinco embarcaciones antes de llegar a tierra", según agrega este propietario de una de las embarcaciones en un escrito que ha presentado. En él recuerda que los usuarios de este medio de transporte son de todas las edades, incluidos ancianos o padres y madres que llevan carritos de bebés "y por causa de la incomprensión o tal vez de la irresponsabilidad, hemos tenido conatos de golpes o caídas".
Ruso recuerda que el pasado 7 de abril presentaron la primera queja, dirigida al ingeniero técnico Área Sur del Puerto de Santa Pola y que desde entonces han presentado otros dos más. El último lo entregaron el pasado día 8 ante la sede territorial de la Conselleria de Infraestructuras para que obligue a tomar medidas.
A raíz de esta situación de riesgo para los residentes en Tabarca y los visitantes de la isla, los barco-taxis demandan que "se arbitre una solución para que todos pudiéramos realizar nuestro trabajo con cierto desahogo y un mínimo de seguridad". Además, aseguran que no sólo lo solicitan por motivos de seguridad de sus clientes sino también por el resto de las naves que puedan utilizar los vecinos de L'Illa. Ellos proponen que se cuelgue un cartel prohibiendo bloquear una de las escalerillas con el objetivo de que se utilice sólo para embarcar y desembarcar pasajeros.
Los afectados advierten en su último escrito de que, si no reciben una respuesta y en caso de que se produjera un accidente, "nos veríamos obligados a tomar las medidas legales para el esclarecimiento de los hechos y señalamiento del responsable en su caso".
El barco-taxi es un servicio complementario al de las canoas que utilizan a menudo isleños y turistas por la comodidad de horarios que les ofrece. Su precio es de cinco euros.
La Conselleria de Infraestructuras tiene previsto reparar el dique, pero se desestimó ampliar el Puerto por las especiales características de la Isla, cuyas aguas están protegidas.