P. ROSTOLL
El debate político para el congreso que el PSPV celebrará en septiembre lleva camino de rebajar el rojo que ha simbolizado los valores del partido y convertirlo en un diluido fucsia. Los socialistas valencianos apuestan por reorientar su estrategia y mirar hacia el centro para disputarle esa bolsa de votos al PP, según se desprende de la ponencia marco que fue presentada ayer. El documento, que habla más del centro político que de la izquierda, simboliza la "refundación" de la organización en el cambio de siglas que llevará al partido a enterrar el nombre de PSPV y sustituirlo por el de PSCV; y considera que su espacio natural es el "valencianismo".
El texto a debate -que ahora será remitido a las agrupaciones locales para la presentación de las enmiendas- supone un intento de identificar el partido con una bolsa de votantes centristas -superior en un 10% a la media española, señalan los ponentes- que, incluso, en determinadas ocasiones han venido apoyando al PP. Los socialistas, al menos eso es lo que dijo Ángel Luna -uno de los ponentes- durante la presentación, tratarán de engancharlos con la bandera de la "regeneración democrática" que ponga fin, dicen, a un gobierno popular que puede lastrar las posibilidades de desarrollo futuro de la Comunidad. "Apostamos por acercarnos a sectores sociales que nunca nos habían mirado porque pensaban que estando en el centro nosotros éramos un partido exclusivamente de izquierdas", apuntó Luna algo sobre lo que la ponencia es clara. "Para conseguir la confianza de la mayoría, el socialismo valenciano debe abrirse a las inquietudes y demandas de ese segmento que se reconoce en el centrismo", señala el texto.
El símbolo de ese cambio de rumbo -"refundación", tal y como lo define la propia ponencia- es la propuesta de cambio de las siglas de la formación para pasar a denominarse Partit Socialista de la Comunitat Valenciana. Más allá de la renuncia del nombre, el texto, que ha sido supervisado por Leire Pajín, supone una evidente moderación del discurso de los socialistas valencianos para captar a empresarios, profesionales o capas medias. No sólo en el fondo -gestión privada de servicios públicos o asunción de un discurso valencianista como "espacio natural" que también reivindica el PP- sino también en las formas. La ponencia, en un total de 81 páginas, habla hasta tres veces más -31 referencias- del centro político que de la izquierda, a la que se alude sólo en 11 ocasiones. Junto a ello también hay algo de ruptura: aunque se habla de los primeros gobiernos del Consell ni siquiera se cita a Lerma. Sí a Felipe.