REPORTAJE. ADAPTACIÓN A LA VIDA PENITENCIARIA
PÉREZ GIL/J.T.
El ex conseller de Obras Públicas y ex alcalde popular de Orihuela, Luis Fernando Cartagena, ha ingresado en el módulo 7 de la cárcel de Villena y allí se ha encontrado con un antiguo compañero de partido, el ex alcalde de Pego, que cumple una condena de seis años por los delitos ecológicos y contra el medio ambiente que cometió en el parque natural del marjal Pego-Oliva. Como ya se publicó, Cartagena se presentó en el centro penitenciario Alicante II el miércoles tras ser condenado a cuatro años de privación de libertad por malversación de fondos públicos y falsedad documental al apropiarse de 49.000 euros del superávit del hospital municipal gestionado por las Carmelitas.
Tres horas después de pisar la cárcel sufría una crisis de ansiedad de carácter leve mientras se encontraba en una celda del departamento de Ingresos, circunstancia por la que fue conducido a Enfermería donde pasó la noche en observación. Sin embargo, en la misma tarde del jueves los funcionarios lo trasladaron al pabellón 7, un módulo con presos de reducida conflictividad que se rige por los principios de educación y respeto y donde imperan estrictas normas de higiene, orden, limpieza, trabajo, estudio, asistencia a actividades, buena actitud y buen comportamiento. De ahí el nombre de MER. En este "privilegiado" departamento lleva más de un año el ex alcalde de Pego, con el que este diario tuvo la oportunidad de hablar en diciembre mientras asistía a una clase de inglés que impartía otro preso. Carlos Pascual comentó entonces que "esto del MER es un mundo aparte en el sistema penitenciario español porque aquí impera el compañerismo, y los problemas que puedan surgir entre nosotros los resolvemos hablando y no en el "tigre" y con los pinchos de por medio como ocurre en muchas cárceles". De todo ello ya habrá tenido ocasión de hablar con Cartagena y es probable que le haya dado buenos consejos respecto a la vida carcelaria e, incluso, le haya orientado sobre los talleres o las enseñanzas más provechosas -informática e idiomas son de las más demandadas- a las que deberá apuntarse obligatoriamente a partir del lunes si no quiere ser trasladado a un módulo "duro", donde podría compartir "chabolo" con otro preso peligroso o multirreincidente. Tampoco es descartable que el ex conseller, que es licenciado en Medicina, pueda impartir enseñanzas a otros reclusos de su pabellón.
En cualquier caso, será esta tarde, a partir de las cuatro, cuando disfrute de su primera visita familiar. Un encuentro de 40 minutos en un locutorio separado por cristales al que no ha podido acceder antes porque así lo establece el régimen penitenciario para todos los reclusos. Por la misma razón sólo tendrá derecho a un "vis a vis" -donde sí hay contacto físico- íntimo y otro familiar de 90 minutos una vez al mes. El día a día en el MER 7 arranca a las 8 horas, con el primer recuento de reclusos. A las 8.30 los presos bajan a desayunar y a continuación acuden a los talleres, cursos o al patio. A las 13.15 horas a comer y sobre las 14.15 horas suben a sus celdas y se realiza el segundo recuento. A las 16.30 horas actividades o patio hasta las 19.30, que es hora de cenar. Regreso a las celdas y nuevo recuento que se repite a las 22 horas, cuando entra el relevo del turno de noche. Ésta es la vida a la que el primer miembro del Consell que entra en prisión deberá adaptarse.