ENTREVISTA A LOLITA TEROL RIVAS. PSICOPEDAGOGA Y DIRECTORA DE UN CENTRO DE PRIMERA INFANCIA
VICTORIA BUENO
El fracaso escolar está desgraciadamente de actualidad y en esta Comunidad lideramos los peores niveles a escala nacional pero tengo entendido que en el centro que usted dirige se pone en práctica una filosofía que contribuye a evitar que un niño vaya mal en la escuela desde que es muy pequeñito.
Se trata de un método pedagógico que usamos en el centro Andares basado en el movimiento corporal y los sentidos del niño como alternativa a lo que existe en el mercado actual, que trabaja básicamente la memorización y almacenamiento de datos para que el niño retenga la información. Nosotros vamos más allá. Trabajamos la parte de inteligencia práctica y racional fusionándola con la más intuitiva y emocional y eso permite desarrollar una inteligencia integral.
Intuyo que el papel de los padres es fundamental para trabajar esa vertiente emocional.
Precisamente hacemos hincapié en el enfoque del día a día en casa, para que las familias veamos a los niños como personas y los aceptemos como son, sin exigirles más de lo que necesitan en un momento determinado. Hay que respetar su ritmo de crecimiento.
¿No es muy duro? Todo nos parece poco si se trata de un hijo.
Tenemos mucha prisa, es verdad, ponemos el listón muy alto y exigimos demasiado. Desde el pasado mes de septiembre, en la escuela de padres del centro hemos trabajado distintos aspectos, el desarrollo desde el nacimiento y hasta dónde pueden llegar los bebés en cada momento, por fases, para que luego lo trasladen a sus casas.
¿No desmonta este método teorías de toda la vida de que el niño debe saber todo cuanto antes porque es como una esponja?
Eso es así y trabajamos la estimulación desde pequeñitos. La clave está en saber qué estimulación conviene más desde que nacen y dejar libertad al niño.
Pero habrá límites.
Eso es lo que hay que aprender y poner en práctica. Retomando el fracaso escolar por ejemplo, la base para que alguien sea exitoso y feliz consiste en que identifique sus necesidades y les de respuesta. Para que el niño tenga esa base, sus papás durante los tres primeros años y luego en el colegio, hay que ayudarle a identificar sus necesidades y asentar una autoestima. Se logra desde el amor paterno, reconociendo al niño como es y aceptándole. En el plano emocional hay que permitirle sus propios sentimientos y no enfadarnos si tiene rabietas por ejemplo, porque forman parte del proceso de crecimiento del niño y hay que acompañarle.
Lo de permitir las rabietas si que resulta complicado.
El niño está buscando sus límites y tenemos que actuar como su guía aunque nosotros lo interpretamos erróneamente como una lucha de poder. De modo natural duran hasta los 3 ó 4 años. Si perduran con 6 años es que se ha instrumentalizado porque no se le ha dado la respuesta adecuada.
Tampoco es fácil admitir que saque unas malas notas.
Hablamos de fracaso escolar cuando el niño no alcanza el nivel establecido según las calificaciones pero el fracaso no es del niño sino del sistema educativo, tanto de la escuela como de la familia. Hay que estar atento y para que vaya bien en el colegio antes ha tenido que desarrollar adecuadamente los sentidos principales como son la vista y el oído. Nosotros practicamos juegos que estimulan la coordinación viso-espacial. También las manos reflejan la evolución cognitiva de los niños y la concentración o atención sostenida es otro pilar a trabajar frente a los estímulos externos. Su alteración provoca un déficit de atención que se confunde con la hiperactividad.