CLARA R. FORNER
Hace un par de semanas el alcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, presentó con gran solemnidad el servicio de vigilancia que se iba a prestar este verano en las playas de Alicante. Entre otros funcionarios, un grupo de policías formó en la plaza del Ayuntamiento junto a los vehículos que se iban utilizan para garantizar la seguridad en las zonas turísticas. Lo que no se dijo en esa presentación era que, para prestar ese servicio, la Concejalía de Seguridad ha eliminado la vigilancia policial a pie en una docena de barrios alicantinos.
De forma habitual dieciocho policías locales cubren otros tantos barrios de Alicante a lo largo del año. Acuden al distrito al que están destinados en ciclomotor y, una vez allí, patrullan las calles a pie. Si surge un problema importante recaban el apoyo de las patrullas destinadas a cubrir zonas más amplias.
Pero ahora, en temporada turística alta, doce de estos barrios se quedan sin este servicio, según informan fuentes municipales. Por ejemplo, explican, esta semana carecen de Policía de Barrio las áreas del Pla, Florida, San Gabriel, Carolinas Altas, Los Ángeles, Virgen del Remedio, Carolinas Bajas y la entorno del parque Lo Morant. Ciudad de Asís y Florida-Portazgo, que comparten el mismo agente, tampoco lo tienen, y lo mismo sucede con Rabasa-San Agustín.
En cambio, sí continúan cubiertos Altozano, Nou Alacant- Garbinet, Tómbola-Ciudad Jardín, San Blas, Villafranqueza y Benalúa.
También se mantienen las siete patrullas -de dos agentes cada una- que vigilan en coche toda la ciudad salvo el centro, que tiene su propio servicio. Concretamente, hay una patrulla para la zona de playas, dos para la Norte, otra pareja de vehículos para Carolinas, Pla y Requena, entre otros; y dos más para la zona oeste, que incluye San Gabriel o Babel, entre otros. En caso de que surjan problemas en los barrios que se quedan sin servicio son ellos los que deben acudir pero, como máximo, pueden atender dos llamadas a la vez por distrito.
La falta de policías de barrio viene a sumarse a la reducción del número de patrullas nocturnas, que anteayer fue denunciado por UGT debido al insuficiente servicio que se presta al ciudadano y por la inseguridad que genera a los propios agentes.
La falta de policías de barrio indigna a los colectivos ciudadanos, que no tienen ahora a ese agente próximo al que acudir en caso de problemas. Por ejemplo, Felicidad Sánchez, presidenta de la Asociación de Vecinos "La Voz" de La Florida, se queja de que hace ya algunas semanas que no acude el policía que patrulla normalmente su barrio. "Lo han enviado a la playa, así que estamos sin vigilancia, porque a los nacionales tampoco se les ve", lamenta la portavoz, quien considera que "al menos por la noche deberíamos estar más protegidos".
Sánchez relata que, debido a la falta de policías, "algunos servicios no se atienden porque, si son pocos los policías que hay, no se pueden partir". Esta representante ciudadana se pregunta "dónde van a parar nuestros impuestos" y reclama "menos comidas de políticos y más servicios". Según explica, el agente de la Policía Local destinado a su barrio "se pasa al menos una vez cada semana por la asociación para que yo le explique los problemas que van surgiendo en el barrio y me descarga mucho. Por eso le echo muchísimo de menos cuando se lo llevan".
Felicidad Sánchez comprende que en verano haya que prestar un servicio especial en las playas de la ciudad, pero considera que esto no se puede hacer "a costa de dejar sin vigilancia el casco urbano".