J. A. M.
Los juzgados alicantinos ya están detectando todo tipo picarescas para tratar de eludir la acción de la justicia. Una de ellas es el de censarse en otra provincia, una situación que se está dando tanto en los condenados a trabajos comunitarios o a cursos de maltratadores. La provincia de Alicante es una de las que mayor volumen de iniciativas genera para que las condenas se queden en papel mojado. Muchos intentan eludir la pena censándose en otro lugar, a sabiendas de que en esa nueva provincia no existen las iniciativas que aquí ya se están poniendo en marcha. Otros también juegan con el hecho de que la pena que se le imponga debe amoldarse para tratar de evitar que el reo tenga que dejar su empleo.
El problema que estaban teniendo los jueces de Alicante con los trabajos en beneficio de la comunidad era la falta de plazas, ya que el número es muy limitado. La Audiencia de Alicante se ha puesto a buscar nuevos puestos ante un seguro incremento de las condenas. Por lo pronto, en la última reunión entre jueces y fiscales se acordó que todos los condenados por delitos de tráfico fueran obligados a ir a cursos de reeducación como parte de la condena. En cuanto a las plazas, se cuenta con acudir a la vía de Protección Civil y al voluntariado en asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico. La Audiencia alicantina espera crear hasta 700 nuevas plazas, y 500 de ellas se han pedido a catorce ayuntamientos en sus cuerpos de Protección Civil.