CAROLINA PASCUAL
Insuficiente, falta mucho contexto histórico y las explicaciones no siguen un orden histórico". Éste fue el balance que hizo ayer Juan Antonio Barrio, profesor de Historia de la Universidad de Alicante, acerca de las rutas guiadas organizadas por la Concejalía de Turismo.
La primera salida se inició a las once de la mañana. Muy puntuales, casi cincuenta personas se dieron cita en la Oficina de Turismo de la Explanada. La mayoría de ellas, curiosamente, no eran visitantes ávidos por conocer detalles de su lugar de vacaciones, sino vecinos de Alicante con ansias de descubrir más detalles sobre su ciudad: cuándo nació, dónde, por qué y cuál ha sido su evolución. Sin embargo, la mayoría se quedó con ganas de más.
La visita comenzó en la Plaza del Ayuntamiento. Parada que dio lugar a la primera noticia negativa: no se podía acceder al Salón Azul del Consistorio por la celebración de una boda. Un imprevisto que no sería el único de la jornada. Las pinturas de Gastón Castelló, expuestas en el interior del inmueble, ni se nombraron y las murallas que alberga el edificio ampliado del Ayuntamiento -que se explicaron desde la calle- se dataron mal, ya que son del siglo XIV en adelante, y no del XIII como se indicó.
La ruta continuó hacia la basílica de Santa María, donde se obvió el incendio del siglo XV y el mito eucarístico que unió tiempo después a esta iglesia con su gran rival, San Nicolás. Y ¿por qué ofrece un aspecto tan elemental? Su estilo gótico primitivo catalán es la razón. "En la época, no había dinero en la ciudad y se tuvo que construir con una obra rápida y barata. Limitarse a decir cuándo fue consagrada y en qué fecha se derribó la mezquita es insuficiente", apuntó Barrio, que afirmó: "Ahí nace Alicante y es necesario explicarlo". El recorrido por el interior apenas duró unos segundos, el inicio de una misa obligó a los visitantes a abandonar el templo.
¿Y el emblemático Castillo de Santa Bárbara? Su explicación se efectuó desde los Pozos de Garrigós y se limitó a una década de toda su historia, la que corresponde a la lucha entre Borbones y Austrias a principios de 1700. Del caprichoso perfil que dibuja el Monte Benacantil pocos detalles; de la leyenda que lo ha hecho célebre, ni una palabra.
De ahí a la parte burguesa del siglo XVII, la calle Labradores. El Archivo Municipal tampoco se pudo visitar, era sábado. La puerta del Palacio Maisonnave fue el lugar elegido para explicar, desde la distancia, la antigua huerta de Sueca, situada en la actual zona del Mercado Central. Pero, ¿quiénes eran los dueños de los palacios de la calle Labradores? El profesor Barrio no entiende los datos ofrecidos en esta parada: "cómo se puede explicar la historia de Alicante sin nombrar en ningún momento el núcleo de riqueza que permitió el desarrollo de la ciudad: el vino".
Casi dos horas de ruta y preguntas como ¿qué es la Cara del Moro?, ¿cuál es la importancia de la calle Vieja y la Mayor?, ¿qué fuente de riqueza permitió la expansión de la ciudad? se quedaron sin respuesta. Para Barrio, es una visita "muy descafeinada. Alicante da para mucho más".
Pocas alternativas, explicaciones lentas y excesivo calor
Las rutas guiadas a pie por Alicante sufrieron ayer las primeras críticas. Las personas que optaron por el turno de las once destacaron el intenso calor como principal inconveniente. Muchos, obligados por la temperatura, en lugar de contemplar el monumento en cuestión, buscaban alguna sombra que les permitiera un instante de relax. Descanso obligado por las explicaciones bilingües (español e inglés), ya que sólo había una guía y, por tanto, la simultaniedad era imposible. Así que una parte del grupo debía esperar a que concluyeran las explicaciones en el otro idioma. Pero no todo fueron quejas. Algunos visitantes propusieron rutas alternativas para el futuro. "Todo puede mejorar", se escuchó.